De los más perfumados del mundo: el árbol que vive 500 años y da origen a la infusión relajante más popular
Con una fragancia inconfundible y miles de flores que transforman el aire en primavera, este gigante no solo embellece los espacios verdes: también es una de las plantas medicinales más utilizadas. Claves para cultivarlo en casa y cosechar sus flores.

Sus pequeñas flores regalan un perfume tan intenso que transforma el ambiente a varias cuadras a la redonda. Quizá por eso se ganó un lugar privilegiado en parques, plazas y jardines de todo el mundo. Además, por si fuera poco, de él proviene una de las infusiones relajantes más populares.
Hablamos del tilo (Tilia). Alto, elegante y generoso, en cada primavera este árbol despliega miles de pequeñas flores amarillo crema. Son discretas a la vista, pero su fragancia dulce lo convierte en una de las especies más aromáticas para climas templados.

Durante la floración, las abejas lo visitan de manera masiva. El néctar de sus flores es abundante y por eso muy valorado por los polinizadores. Esto transforma al tilo en un recurso valioso para la biodiversidad urbana.
Un árbol que acompaña durante décadas, incluso siglos
El tilo no crece a ritmo vertiginoso, pero tampoco es lento. Durante sus primeros años suma entre 30 y 60 centímetros por temporada si encuentra buenas condiciones de suelo, agua y luz.
Le toma entre 10 y 15 años alcanzar unos 6 metros de altura y ofrecer buena sombra. Cuando llega a adulto, mide entre 20 y 30 metros, aunque en jardines pequeños suele mantener un tamaño más modesto gracias a la poda y al espacio disponible.

Es una especie muy longeva. En condiciones favorables puede vivir más de 500 años, por lo que su plantación siempre piensa en las generaciones futuras.
¿Cuándo florece y cómo son sus flores?
En gran parte de Argentina, el tilo florece entre fines de la primavera y comienzos del verano. La fecha exacta depende de la variedad y del clima de cada región.

La floración dura apenas dos o tres semanas. Es un período breve e intenso. En esos días el aire alrededor del árbol cambia por completo y la fragancia inunda todos a su alrededor.
Las flores aparecen acompañadas por una bráctea alargada de color verde claro. Esta especie de "ala" ayuda a dispersar los frutos con el viento más adelante.
El secreto para una floración inolvidable
El perfume depende de que el árbol crezca sin estrés. Necesita pleno sol o, al menos, en una media sombra bien luminosa. Cuantas más horas de luz reciba, más abundante es la floración.
Prefiere suelos profundos, bien fértiles y con buen drenaje. Sin embargo, se adapta a distintos terrenos siempre que no se encharquen por mucho tiempo.
Una vez establecido tolera sequías moderadas. Durante los primeros años conviene regarlo con regularidad para desarrollar raíces fuertes. En veranos muy secos agradece riegos profundos y espaciados.
El tilo requiere pocos cuidados. Las podas deben limitarse al invierno, cuando el árbol pierde las hojas. Solo hay que eliminar ramas secas, dañadas o mal orientadas. Las intervenciones severas no son necesarias y reducen la floración de la temporada siguiente.
Ocasionalmente sufre el ataque de pulgones, que secretan una sustancia azucarada llamada melaza. En la mayoría de los casos el daño es estético y los insectos benéficos, como las vaquitas de San Antonio, mantienen la plaga bajo control.
Mucho más que un árbol ornamental
Además de su belleza, el tilo tiene una larga historia cultural. Sus flores -junto con la bráctea- se cosechan apenas abren y se dejan secar a la sombra para preparar infusiones aromáticas y digestivas.
En jardinería, de todos modos, su mayor atractivo permanece intacto: la capacidad de transformar el ambiente con un aroma inconfundible.

No produce flores gigantes ni colores estruendosos. Conquista a través del aire. Alcanza con pasar cerca de un tilo en flor para entender por qué ocupa un lugar de preferencia en los jardines del mundo.