Tres árboles para cultivar en maceta: ideales para balcones y patios chicos

Algunas especies adaptan sus raíces perfectamente bien a la vida en macetas. Tres opciones muy resistentes que aportan color y sombra sin ocupar demasiado espacio.

Aportan estructura y textura: los árboles en maceta son el secreto para un balcón vibrante todo el año.
Aportan estructura y textura: los árboles en maceta son el secreto para un balcón vibrante todo el año.

Si tenés una terraza o un patio chico y pensás que los árboles quedan fuera de tus opciones, esta información es para vos. Hay varias especies que adaptan sus raíces a la vida en macetas sin perder vigor, y aportan textura, follaje y aromas sutiles durante las cuatro estaciones.

Como en todo en la vida, hay que saber elegir. La clave consiste en seleccionar especies de crecimiento moderado y darles un volumen de tierra adecuado. Con esos dos pilares podés disfrutar de un árbol durante muchos años en un espacio reducido.

Estas son tres opciones que se consiguen con facilidad en los viveros de tu barrio.

1. Mirto (Myrtus communis)

También conocido como arrayán europeo, es uno de los arbustos o arbolitos más elegantes para cultivar en maceta. Sus hojas pequeñas y brillantes desprenden un perfume fresco cuando alguien las roza. En primavera y verano produce flores blancas muy llamativas, que luego dan paso a pequeñas bayas oscuras.

Perfume fresco y flores blancas: el mirto es un arbolito sofisticado que prospera en contenedores soleados.
Perfume fresco y flores blancas: el mirto es un arbolito sofisticado que prospera en contenedores soleados.

Prefiere sustrato rico en materia orgánica y con excelente drenaje. Tolera mejor un suelo apenas seco que uno encharcado.

Necesita al menos seis horas de sol directo por día para crecer compacto y florecer. Durante la primavera y el verano conviene mantener la tierra ligeramente húmeda. En cambio, en invierno hay que espaciar los riegos de forma considerable.

En suelo directo puede superar los cuatro metros de altura. En una maceta grande se mantiene entre 1,5 y 2,5 metros. Su crecimiento es de lento a moderado: le toma entre cinco y siete años alcanzar los dos metros.

La poda es sencilla. Basta con retirar las ramas secas y recortar la copa después de la floración para conservar una forma equilibrada.

2. Laurel (Laurus nobilis)

El laurel ofrece mucho más que hojas para condimentar guisos. Su follaje verde oscuro permanece intacto todo el año y despide un aroma característico que repele insectos. Además, responde muy bien al cultivo en macetas ya que tolera bien la poda frecuente.

El laurel tolera las podas frecuentes, lo que lo convierte en una opción ideal para dar forma en espacios reducidos.
El laurel tolera las podas frecuentes, lo que lo convierte en una opción ideal para dar forma en espacios reducidos.

En el jardín alcanza el tamaño de un árbol grande. En cambio, dentro de un contenedor suele llegar a los 2 o 3 metros de altura. Su ritmo de desarrollo es pausado y tarda entre seis y ocho años en alcanzar ese tamaño.

Necesita un sustrato liviano. Una mezcla de tierra fértil, compost maduro y perlita o arena gruesa suele dar grandes resultados.

Crece a pleno sol o en media sombra luminosa, aunque muestra mayor vigor cuando recibe varias horas de luz directa. En verano requiere riegos regulares sin acumular agua en la base. La poda se realiza a fines del invierno y se le puede dar forma redonda o cónica según el gusto de cada uno.

3. Olivo (Olea europaea)

Aunque la mayoría lo asocia con las aceitunas, el olivo sobresale como especie decorativa. Sus hojas de tono verde plateado reflejan la luz y generan un contraste único frente a otras plantas.

Es uno de los árboles mediterráneos que mejor resiste la vida en macetas, donde suele mantenerse entre los 1,8 y 3 metros de altura durante décadas. Su crecimiento es lento: requiere entre siete y diez años para llegar a los dos metros.

El olivo puede vivir muchos años en maceta si se le garantiza mucho sol y poco riego.
El olivo puede vivir muchos años en maceta si se le garantiza mucho sol y poco riego.

El exceso de agua es su mayor enemigo. Por eso necesita un sustrato muy permeable y un recipiente con agujeros de drenaje eficientes. Exige pleno sol para no perder vigor ni estirar sus ramas de forma débil.

Los riegos deben ser moderados en verano y mínimos en los meses fríos. Para mantener la copa sana, conviene podar a fines del invierno y retirar las ramas cruzadas para que circule el aire.

Claves para el éxito en maceta

Del tamaño del recipiente depende buena parte del resultado. Una maceta de al menos 50 a 60 centímetros de diámetro y profundidad permite un desarrollo estable y protege las raíces de los cambios bruscos de temperatura.

Es importante renovar la capa superior del sustrato cada dos años y aportar compost al comienzo de la primavera.

Con estos cuidados básicos, estos tres árboles transforman cualquier rincón sin necesidad de tener un gran jardín.