"Bóveda del fin del mundo" atesora semillas de todo el planeta

El Banco Mundial de Semillas de Svalbard es un gran reservorio construido en hormigón a 100m dentro de una montaña cubierta de permafrost. El objetivo: evitar la pérdida del patrimonio botánico del planeta.

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La entrada del Banco Mundial de Semillas en Svalbard.

El Banco Mundial de Semillas de Svalbard es una gran estructura de hormigón construida a 100 metros dentro de una montaña cubierta de permafrost en la isla de Spitsbergen, en el archipiélago noruego de Svalbard.

La estructura, financiada y administrada por Noruega, fue construida en 2008 con el objetivo de garantizar la diversidad genética de los cultivos. En los estantes dispuestos en grandes salas se ubican más de un millón de especies y variedades de semillas, importantes para la nutrición humana y animal. Provienen de todas partes del mundo y se almacenan en bolsas que contienen cada una cientos de especímenes de la misma especie. Se mantienen a una temperatura constante de -18 °C.

En estantes dispuestos en grandes salas se almacenan más de un millón de especies y variedades de semillas provenientes de todas partes del mundo.

Además de las especies tradicionales, se conservan especies experimentales que podrían aumentar el rendimiento de los cultivos o la resiliencia al cambio climático. La capacidad de las semillas para dar vida a una nueva planta no será ilimitada, pero variará, dependiendo de la especie, desde un mínimo de 30 a 40 años hasta un máximo de unos pocos siglos.

¿Por qué un banco de semillas en las islas Svalbard?

Se eligieron las islas Svalbard porque están bastante aisladas, pero son fácilmente accesibles mediante un vuelo de linea. Además, Noruega es un país políticamente estable, razonablemente protegido de guerras y disturbios. Finalmente, las islas presentan condiciones climáticas ideales para almacenar semillas durante un largo período.

Todos los países del mundo pueden enviar sus semillas y seguir siendo propietarios, teniendo derecho a recurrir a su colección en caso de que las reservas de semillas en su territorio hayan desaparecido.

La importancia de proteger semillas

El banco de semillas ya demostró su utilidad cuando, hace unos años, un grupo de investigadores del Centro Internacional de Investigación Agrícola en Áreas Secas en Alepo (Siria) solicitó el retiro de sus semillas. El instituto de Alepo había sido ocupado y destruido por ISIS y los investigadores pudieron reponer el patrimonio de semillas para su investigación.

La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura) calcula que en los diferentes países del mundo hay alrededor de 1700 colecciones de semillas de las variedades cultivadas. Esta diversidad puede estar en peligro por guerras o desastres naturales, o simplemente por falta de fondos, especialmente en los países más pobres. Una diversidad que es uno de los recursos más preciados en la Tierra.