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Cambio climático: ¿rumbo a la extinción humana?

¿Qué sabemos del fin de la humanidad? Expertos internacionales advierten que esta posibilidad no es muy lejana. Sólo necesitamos que las temperaturas se eleven un poco más.

Extinción masiva
Advierten sobre los efectos en cadena del calentamiento global.

“El cambio climático podría resultar en una catástrofe global”. Así lo advierte un nuevo estudio liderado por la Universidad de Cambridge, que apunta a la posible extinción humana como consecuencia del Cambio Climático. El trabajo, que se publicó esta semana en la prestigiosa revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Science) llama la atención sobre los escenarios de calentamiento global que no están siendo “suficientemente explorados” por la comunidad científica ni los sectores de la política.

La investigación señala que, ciertamente, se han hecho numerosos estudios sobre los impactos potenciales de un aumento de 1,5 y 2 grados en el promedio de temperatura global. Pero que las consecuencias de un aumento superior a 3 grados o más, no han sido lo suficientemente exploradas en relación a la probabilidad de que realmente ocurra.

“Sabemos menos sobre los escenarios que más importan”, dijo Luke Kemp, investigador de la Universidad de Cambridge y autor principal del artículo. El equipo que lidera, formado por 11 científicos de universidades de Reino Unido, Estados Unidos, Alemania, Países Bajos, Australia y China, afirma que el mundo debería prepararse para un posible “final climático” (Climate Endgame) y que no contemplar los peores escenarios constituye una gestión de riesgos “fatalmente tonta”.

Final del Juego

Los autores argumentan que el aumento en las temperaturas no sólo favorece los fenómenos extremos, sino que existe una amplia gama de impactos secundarios que podrían combinarse o darse en cascada y tener consecuencias catastróficas para la especie humana.

“Los efectos secundarios, como las crisis financieras, los conflictos y los nuevos brotes de enfermedades podrían desencadenar otras calamidades e impedir la recuperación de posibles desastres como la guerra nuclear”. Concretamente, los investigadores proponen una agenda de investigación que incluya lo que denominaron los 4 jinetes: Hambre y desnutrición, Clima Extremo, Guerras y Enfermedades.

Sequía extrema
Advierten sobre los 4 jinetes: Hambre, Clima Extremo, Guerras y Enfermedades.

Asimismo, advierten que una evaluación profunda de los riesgos debe considerar cómo éstos interactúan, se propagan, se amplifican y se agravan por las respuestas humanas. “Por ejemplo, un ciclón destruye la infraestructura eléctrica, dejando a la población vulnerable a una ola de calor mortal”, indicaron. “Así es como se desarrolla el riesgo en el mundo real”.

“Las temperaturas anuales promedio de 29 °C afectan actualmente a alrededor de 30 millones de personas en el Sahara y la Costa del Golfo” dijo el coautor Chi Xu, de la Universidad de Nanjing. Para 2070, estas temperaturas y las consecuencias sociales y políticas afectarán directamente a dos potencias nucleares y siete laboratorios de máxima contención que albergan los patógenos más peligrosos. Existe un serio potencial de efectos colaterales desastrosos”, agregó.

“Por ejemplo, un ciclón destruye la infraestructura eléctrica, dejando a la población vulnerable a una ola de calor mortal. Así es como se desarrolla el riesgo en el mundo real

El trabajo también incluye la recomendación al IPCC (Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático) para que realice un estudio exhaustivo de los peores escenarios de calentamiento global. Porque, según indican, “a pesar de los 30 años de esfuerzos y algunos avances en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero (GEI) siguen aumentando”. Agregan que, si las emisiones de GEI continúan en la trayectoria actual, el mundo se dirige hacia un aumento de la temperatura de entre 2,1 °C y 3,9 °C para 2100.

“Cuanto más aprendemos sobre cómo funciona nuestro planeta, mayor es el motivo de preocupación'', dijo Johan Rockström, otro de los coautores de la investigación. “Entendemos cada vez más que nuestro planeta es un organismo sofisticado y frágil. Debemos hacer los cálculos del desastre para evitarlo” afirmó.