Histórico: logran reintroducir un gran depedrador acuático en peligro de extinción en Argentina y la ciencia lo celebra
La nutria gigante, uno de los depredadores máximos del ecosistema acuático, regresó a los esteros del Iberá tras 40 años de ausencia. La historia y el seguimiento de toda una familia reintroducida.

En silencio, sigilosas -de la misma manera en que suelen moverse en el agua-, una familia de nutrias gigantes escribió una página inédita en la historia ambiental argentina. Lo que hasta hace pocos años parecía una utopía, hoy es una realidad concreta: el país logró reintroducir a este mamífero, que estaba prácticamente extinto a nivel local desde hace casi 40 años.
El escenario de este hito científico es el Gran Parque Iberá (Corrientes), uno de los humedales más importantes de América del Sur. Allí, un grupo de investigadores, conservacionistas y organismos públicos consiguió devolver a la naturaleza a la nutria gigante, el mayor depredador acuático del ecosistema.
El esperado regreso de un gigante del agua
La protagonista de esta historia es la nutria gigante (Pteronura brasiliensis, según su nombre científico), conocida también como lobo gargantilla o ariraí. Se trata de un animal tan fascinante como imponente: puede medir hasta 1,8 metros de largo y pesar más de 30 kilos, con una cola musculosa que le permite moverse con una sorprendente agilidad en el agua.
¡SE AGRANDA LA FAMILIA MÁS RUIDOSA DEL #IBERÁ! Dos machos y dos hembras son los pequeños nuevos protagonistas de la recuperación de la nutria gigante en Corrientes y Chaco. pic.twitter.com/fr016i8oqc
— Rewilding Argentina (@RewildingArg) May 2, 2024
Más allá de su tamaño, uno de los datos claves de la nutria gigante es que se trata de un depredador tope. Esto significa que cumple un rol fundamental en el equilibrio del ecosistema ya que su dieta, basada casi exclusivamente en peces, ayuda a mantener saludables y controladas las poblaciones acuáticas y, en consecuencia, todo el sistema de humedales.

Por esto mismo es que su ausencia dejó un vacío ecológico difícil de reemplazar durante casi cuatro décadas.
La vuelta, casi 40 años después
Hasta esta reciente reintroducción, los últimos registros de nutrias gigantes en Argentina databan de 1986. Desde entonces, la especie desapareció del país, víctima principalmente de la caza y la degradación ambiental. Su comportamiento confiado -son diurnas, curiosas y muy sociables- las convirtió en presas fáciles.
Por eso, lo ocurrido en Iberá es una liberación que se ha convertido en una reparación histórica.
La familia reintroducida está compuesta por Nima (hembra proveniente del Zoológico de Madrid) su pareja Coco (llegado desde Dinamarca) y sus dos crías nacidas en 2024 en territorio correntino.
Un trabajo de años hasta llegar a la liberación y reinserción de las nutrias
Detrás de todo este trabajo de reinserción de la familia de nutrias gigantes hay casi una década de planificación y ejecución. El proyecto comenzó formalmente en 2017, aunque su idea original se remonta a 2006 (hace ya 20 años).

El desafío era enorme, puesto que no había ejemplares en libertad ni en cautiverio en Argentina. Incluso, tampoco existían antecedentes globales de una reintroducción de estas características.
Por ello, todo el proceso incluyó la búsqueda de parejas compatibles en zoológicos de todo el mundo, estrictos protocolos sanitarios, traslados internacionales, contemplación de espacios de cuarentena y corrales de pre suelta y entrenamiento en semicautiverio (con peces vivos para enseñarles a cazar).
Fueron más de dos años en los que la familia se preparó en condiciones controladas dentro del Parque Iberá, recuperando comportamientos naturales esenciales, como la pesca y la crianza de sus crías.
Momento clave: así fue la liberación
El 30 de junio de 2025 fue el día histórico, aquel que marcó un antes y un después. Ese día, Nima, Coco y sus dos crías fueron liberados en la Laguna Paraná, en el corazón del Parque Iberá.

El proyecto contó con el respaldo de organizaciones como Rewilding Argentina, la Administración de Parques Nacionales, el gobierno de Corrientes y entidades internacionales, incluyendo zoológicos de Europa y Estados Unidos.
Ciencia en tiempo real: cómo las monitorean
Una vez liberadas, las nutrias no quedaron libradas a su suerte. El equipo técnico que trabajó con ellas implementó un sistema de monitoreo de alta precisión para seguir su adaptación.
Arnés de rastreo diseñado especialmente, estudios de ADN ambiental para detectar su presencia en el agua y seguimiento de comportamiento y desplazamientos son algunas de las herramientas con que se está monitoreando al grupo familiar.

Este control permite evaluar en tiempo real si los animales logran adaptarse, reproducirse y sostener una población viable en libertad.
Iberá, el lugar ideal para la reinserción
Hay una serie de condiciones y características del Gran Parque Iberá que lo convierten en un espacio único para este tipo de proyectos.

Con más de 756.000 hectáreas de humedales protegidos, ofrece abundancia de alimento (peces), bajos niveles de contaminación, ausencia de caza furtiva y un ecosistema amplio y conectado.