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Los lugares más ventosos del mundo

Son varios los lugares del mundo que podemos calificar como los más ventosos. Los vientos catabáticos que soplan en la Antártida azotan con extrema violencia algunos sectores costeros. También son muy destacados los vientos de Tierra del Fuego, así como los que soplan en el Monte Washington (EEUU).

Viento patagónico
Árbol inclinado por la acción de los persistentes e intensos vientos patagónicos. Fotografía de Alex Tsarfin.

En cualquier lugar de la Tierra puede soplar, en un momento dado, un viento fuerte, incluso huracanado, pero hay sitios donde dicha circunstancia es lo habitual. Como la intensidad del viento aumenta con la altitud, en buena lógica, los lugares más ventosos del planeta no se localizan al nivel de la superficie terrestre, sino en la parte alta de la troposfera –donde se localizan las corrientes en chorro– y en la estratosfera, pero en las siguientes líneas viajaremos solo a lugares de la Tierra situados a ras de suelo, azotados sin piedad por el viento.

La circulación general de la atmósfera, la distribución de áreas continentales y oceánicas y las particularidades orográficas, ayudan a entender por qué en determinados lugares el viento sopla con particular insistencia y a situarlos en el mapa del globo terráqueo. La Antártida es, con diferencia, la región terrestre más ventosa de la toda la Tierra, y a ella vamos a dedicar parte de esta entrada, pero el primer lugar en el que nos detendremos se sitúa fuera de ella –aunque no muy lejos–: Tierra del Fuego.

Isla Grande de Tierra del Fuego

Esta región, situada al sur del Estrecho de Magallanes, conforma el extremo sur de Sudamérica. Se trata de un archipiélago que en su mayor parte es chileno, salvo la mitad oriental de la isla Grande, que pertenece a Argentina. Tierra del Fuego se sitúa entre 52ºS y 56ºS, en una franja latitudinal dominada por intensos vientos del oeste (westerlies), que los navegantes que empezaron a surcar aquellas aguas bautizaron de forma expresiva como “los 50 furiosos o aulladores” (Fourius Fifties / Howling Fifties).

Si miramos un mapamundi, comprobamos cómo el territorio fuegino es la única zona continental en este cinturón terrestre. A lo largo de miles de kilómetros, esos vientos discurren, libres de obstáculos, sobre la superficie marina, acelerándose muy eficazmente, e impactando de lleno sobre Tierra de Fuego, lo que convierte a esa región en una de las más ventosas de la Tierra y de mayor potencial eólico.

Viento en la Antártida
Tiempo tempestuoso en la costa antártica, provocado por la incidencia de los fortísimos vientos provenientes del interior del continente blanco. © Eli Duke / www.flickr.com

La Antártida

Si ponemos rumbo más al sur y atravesamos el paralelo 60ºS, entramos en los dominios de la Antártida. Allí, los vientos gélidos generados en el interior de la gran meseta de hielo, se van intensificando a medida que se desplazan hacia las costas –en sentido descendente–, donde llegan convertidos en vientos huracanados, generadores de violentas ráfagas y duros temporales costeros. Esos vientos catabáticos en su tramo final superan con relativa holgura los 200 km/h, alcanzando a veces los 300 km/h incluso picos algo superiores. En la base chilena Capitán Arturo Prat, ubicada en la península Antártica, se registró una racha de 380 km/h en agosto de 2017, generada por un fortísimo temporal antártico.

Viento catabático
Izquierda: Esquema de la llegada a la costa de los vientos catabáticos de la Antártida. © Elizabeth Morales. Derecha: Líneas de flujo con los vientos superficiales medios anuales en la Antártida, obtenidos a partir de datos de reanálisis ERA-Interim, del ECMWF. Fuente: Encyclopedia of the Worldˈs Biomes © 2019 Elsevier Inc.

El aire muy frío que se genera permanentemente sobre la gigantesca meseta antártica, fluye de manera natural hacia los bordes del continente –radialmente–, desviándose por el efecto de Coriolis, y acelerándose en las pendientes hacia abajo, en particular en los abruptos acantilados y frentes de glaciar costeros. En esos tramos finales de recorrido es donde los vientos catabáticos alcanzan su mayor intensidad. Arrastran parte de la nieve acumulada sobre el manto helado y contribuyen también a sublimar parte de la misma. En las bases situadas en las zonas más azotadas por esos violentos vientos del interior, las condiciones son muy extremas, lo que dificulta las actividades que llevan a cabo allí los científicos y técnicos.

Monte Washington
Meteorólogo en la terraza del Observatorio del Monte Washington, en New Hampshire (EEUU), enfrentado a rachas de viento de 170 km/h. Fuente: MountWashington.org

Monte Washington

Quedaría incompleto este pequeño recorrido por los lugares más ventosos del mundo, sin hacer una parada en el Observatorio de Monte Washington, situado en New Hampshire, en el extremo nordeste de EEUU. Allí el 12 de abril de 1934 –el observatorio inició su actividad apenas dos años antes, en 1932– se registró una extraordinaria racha de viento de 372 km/h, que durante 66 años fue la mayor racha medida en la superficie terrestre con un anemómetro. En enero de 2010, la Organización Meteorológico Mundial certificó que ese valor fue superado por una racha de 408 km/h registrada en la isla Barrow (Australia) al paso del ciclón tropical Olivia. Se trata del récord absoluto de racha de viento actualmente vigente.

La racha de viento de 1934 no justifica por sí mismo el calificativo de “uno de los lugares más ventosos del mundo” asignado al Observatorio del Monte Washington. Su ubicación –en la cima del monte homónimo–, el carácter solitario de ese promontorio, la orientación de la cordillera donde se localiza, perpendicular a los vientos fríos intensos del norte y del noroeste que con frecuencia barren esa región de paso de profundas borrascas, hace que en ese lugar muchos días al año sople viento y que además lo haga con intensidad. Las imágenes de la torre del observatorio y los instrumentos cubiertos de una espectacular cencellada le han dado merecida fama mundial.