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Mínimo solar: no hay una inminente “Edad de Hielo”

El Sol nos puede parecer una esfera inalterable visto desde la Tierra, pero posee fluctuaciones en su actividad y una dinámica bastante compleja. Ahora transita un mínimo de energía liberada. ¿Qué consecuencias nos puede dejar? ¿Cómo afecta al clima de la Tierra?

Campo Magnético Solar
Vista de las regiones activas en el Sol por el Observatorio de Dinámica Solar de la NASA. Image: NASA/SDO/AIA

En los últimos días han circulado por algunos portales de noticias, titulares un tanto tendenciosos que alientan a la desinformación sobre el Sol y sus efectos en el clima terrestre, hablando de una "mini edad de hielo para el 2030". La NASA responde de dónde salió esta falsa idea, con información precisa. Aprovechamos para detallar algunas cuestiones importantes sobre nuestra estrella, su ciclos de energía, y cómo puede esto influir (o NO) en la temperatura de la Tierra, de acuerdo a la situación actual del Sol y de nuestra atmósfera.

Energía, manchas y ciclos solares

El Sol es nuestra estrella (una enana amarilla), compuesta principalmente por hidrógeno y helio. En él, los gases calientes cargados eléctricamente, generan áreas con fuerzas magnéticas vigorosas llamadas campos magnéticos. El movimiento de esos gases hace que las líneas de campo magnético se elonguen, enreden, tuerzan y reorganicen, a esos movimientos en la superficie del Sol se los llama actividad solar.

La actividad solar no es constante, en ocasiones la superficie del Sol es muy activa y en otras es más tranquila; esas etapas (con picos máximos y mínimos), obedecen al llamado ciclo solar, con una duración aproximada de once años. El campo magnético del Sol cambia radicalmente durante ese periodo, y sus polos norte y sur cambian de lugar. A medida que los campos magnéticos cambian, también lo hace la cantidad de actividad solar.

Las manchas solares son regiones con una intensa actividad magnética (y con una temperatura más baja que en sus alrededores), justamente la cantidad de manchas solares nos da una idea de cuanta energía está liberando el Sol y nos permite llevar la cuenta del ciclo solar. Las erupciones solares y las eyecciones de masa coronal, también aumentan durante el ciclo solar; estas envían una explosión repentina de energía que liberan mucha radiación y material al espacio.

La actividad solar puede tener efectos en nuestro planeta: causar impactos negativos en las redes eléctricas, las comunicaciones radiales, la electrónica espacial, incluso a los astronautas en las caminatas por fuera de la Estación Espacial Internacional; por eso los científicos la monitorean constantemente.

¿En qué parte del ciclo solar estamos?

El comienzo de un ciclo solar se da en un mínimo de actividad solar (menos manchas solares), con el tiempo la actividad y el número de manchas va en aumento. La mitad del ciclo se identifica cuando ocurre el máximo solar (con la mayor cantidad de manchas); luego de atravesar ese pico la cantidad de manchas vuelve a reducirse, así hasta que finalmente el ciclo termina cuando vuelve al mínimo solar (y comienza un nuevo ciclo).

Los ciclos solares no duran todos exactamente lo mismo, y tampoco son iguales energéticamente hablando.
Ciclo solar
Un máximo solar ocurrió durante 2001, mientras que 1996 y 2006 estuvieron cerca del mínimo solar. Imagen: NASA

En este último tiempo se vio una disminución en la actividad solar, la ausencia de manchas solares le indica a los especialistas que vamos hacia un mínimo solar (o podríamos ya estar en él); y como lo explicamos anteriormente esto no es un evento extraordinario, sino que es parte de la naturaleza del Sol. En lo que va de 2020, el Sol ha estado sin manchas el 76% del tiempo, una cifra similar a la que experimentó en 2019 (con un 77%).

No vamos hacia una "pequeña edad de hielo"

De vez en cuando, el Sol se vuelve notoriamente más “silencioso” y experimenta muchas menos manchas solares, a esto se lo llama "Gran Mínimo Solar", la última vez que esto sucedió coincidió con un período llamado "Pequeña Edad de Hielo".

Entre los años 1645 y 1715 se dio un mínimo solar llamado el “mínimo de Maunder”, los astrónomos de la época observaron que las manchas solares prácticamente desaparecieron de la superficie del Sol por unos 70 años. Ese periodo coincidió con un importante descenso de la temperatura superficial en el hemisferio norte de nuestro planeta, (alentado por la combinación con el enfriamiento causado por aerosoles volcánicos).

Temperatura global y Actividad Solar
Cambios en la temperatura superficial global (rojo), fluctuación de la actividad solar (amarillo), desde 1880. Fuente: NASA/JPL-Caltech.

El gráfico de la NASA compara los cambios de la temperatura global de la superficie, y la energía del Sol que recibió la Tierra en los últimos 140 años. Los promedios de once años (líneas gruesas), se utilizan para reducir el ruido natural y destacar las tendencias.

La cantidad de energía solar que recibe la Tierra ha seguido el ciclo natural de pequeños altibajos del Sol sin un aumento neto desde la década de 1950, señala la NASA. Sin embargo, durante el mismo período la temperatura global ha aumentado notablemente. Por lo tanto, es extremadamente improbable que el Sol haya causado la tendencia observada del calentamiento de la temperatura global durante el último medio siglo, dicen los científicos.

¿Qué podría pasar entonces con la temperatura?

La NASA explica con detalle, que el calentamiento causado por la emisión de gases de efecto invernadero de origen antropogénico (por la quema de combustibles fósiles), es seis veces mayor que el posible enfriamiento de décadas de un Gran Mínimo Solar prolongado.

En términos de forzantes climáticos, los científicos estiman que el efecto que podría tener es en un factor estimado de aproximadamente -0.1 W/m2 , el mismo impacto de aproximadamente tres años de crecimiento actual de la concentración de dióxido de carbono. O sea que, un Gran Mínimo Solar serviría para compensar unos pocos años de calentamiento causado por las actividades humanas.