Las nubes nos hablan

Observar y poder identificar el tipo de nubes a simple vista, nos permite saber, si un cambio de tiempo es probable en el corto plazo, si seguirán las buenas condiciones, o si las fuertes tormentas se avecinan.

Marina Fernández Marina Fernández 04 Ago 2018 - 06:23 UTC
Clasificación de nubes
Es posible leer mensajes en las nubes, nos hablan sobre los fenómenos meteorológicos que pueden ocurrir.

En 1802 Luke Howard, un farmacéutico británico conocido como “el padrino de las nubes”, ideó una nomenclatura para la clasificación de nubes. Básicamente distinguió tres tipos: cúmulos, cirros y estratos, (y combinaciones entre ellas). Con el correr de los años se fue ampliando el inventario, y la última en incorporarse formalmente y ser aceptada por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), fue la “Undulatus Asperatus”.

Ninguna nube es igual a la otra, pero existen patrones que las agrupan según sus distintas formas y alturas. Veamos:

Las de buen tiempo vs. las de tormenta

Los cúmulos son nubes de contorno bien definido. Su nombre proviene del latín “cumulus” que significa “amontonado”. Su base es horizontal y pueden presentar distintos tipos de extensión vertical, dependiendo de las corrientes de aire caliente en ascenso y de la humedad disponible. Se pueden distinguir subgrupos: “cumulus humilis” son las clásicas nubes con aspecto de algodón, bien blancas y con poco desarrollo vertical; su parte superior es redondeada, como si fuera una cúpula. Este tipo de nubes se asocian al buen tiempo.

Algunas típicas tardes de verano con temperaturas sofocantes, por ejemplo, las cumulus humilis pueden comenzar a desarrollarse y crecer en altura hasta tornarse imponentes, pasando a ser una “cumulus congestus”, en este caso suelen producir chaparrones; y si la atmósfera se encuentra muy inestable, pueden seguir evolucionando hasta convertirse en una nube “cumulonimbo”, provocando lluvias y tormentas (actividad eléctrica).

Nubes de cambio

Los cirros son nubes altas y bien delgadas, aisladas y de estructura fibrosa con forma de filamentos como plumas o cabellos. Su nombre proviene del latín “cirrus” que significa justamente “rizos”. Se forman a más de 5 km de altura, por lo tanto están compuestas íntegramente por cristales de hielo. Son tan finas que permiten el paso de la luz del sol a través de ellas, pudiendo provocar fenómenos ópticos como halos o parhelios.

La presencia de cirros nos indica que es probable un cambio en las condiciones de tiempo dentro de las próximas 24 a 36h, con eventuales lluvias, dado que anuncian la proximidad de un sistema frontal.

Llovizna, llueve y lloverá

Los estratos son nubes con gran desarrollo horizontal dado que la corriente de aire ascendente es generalizada pero débil, logrando formar una capa o manto continuo, de base uniforme y amplia que se extiende por cientos de kilómetros.

Su nombre proviene del latín “strato” que significa “cama”. Si son de color gris o gris azulado estamos dentro del subgrupo “altoestratos”, la cuales se forman previas al avance de tormentas en la zona y pueden dejar lluvias continuas. Cuando bloquean totalmente la luz solar y se tornan de color gris bien oscuro, estamos en presencia del subgrupo “nimboestratos”, la lluvia estará presente de manera continua, no muy intensa pero sí generalizada, y con reducción de visibilidad.

Clasificación de nubes
Clasificación básica de nubes según su forma y altura. Gráfico: S. López, fotografía: CASCOR

Identificar el tipo de nubes dentro de la gran cantidad de grupos y subgrupos que existen, requiere de mucho entrenamiento. En el Atlas Internacional de Nubes de la OMM se puede encontrar un detalle exhaustivo de todas las posibilidades.

Toma esta guía de asociación de nubes con “pronóstico” del tiempo sólo como una pequeña regla general, dado que la atmósfera es caótica y la realización de un buen pronóstico demanda un profundo estudio de los procesos físicos involucrados, y del comportamiento de las diversas variables meteorológicas relacionadas.

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