Del Pantanal a la Patagonia: 6 destinos para hacer un safari en América Latina

Seis destinos que ofrecen seis “safaris” diferentes: más allá de las sabanas africanas, América Latina resignifica la experiencia según cada ecosistema con propuestas disponiles en lancha, kayak, vehículo, a caballo, e incluso a pie.

Del Pantanal a la Patagonia: 6 destinos para hacer un safari en América Latina
Del Pantanal a la Patagonia: 6 destinos para hacer un safari en América Latina

Cuando pensamos en un safari, probablemente imaginamos las sabanas africanas y animales como leones, elefantes o jirafas. Afortunadamente, para los amantes de los animales, no hace falta viajar miles de kilómetros para vivir una experiencia de naturaleza extraordinaria: América Latina también tiene su propio safari.

Desde un jaguar en el Pantanal hasta un guanaco en la Patagonia, pasando por un carpincho en los Esteros del Iberá y una tortuga gigante en Galápagos, estas especies forman parte de ecosistemas que pueden convertirse en protagonistas de un viaje.

En América Latina, la experiencia de safari no consiste necesariamente en buscar los animales más grandes o exóticos, sino en descubrir la biodiversidad de cada territorio y observar estas especies en su propio hábitat.

Desde humedales y selvas hasta islas, bosques y estepas, estos son algunos destinos donde es posible acercarse a especies autóctonas y descubrir otra manera de viajar.

En la región abundan los escenarios naturales extraordinarios, y con ellos también las especies silvestres. A continuación, te contamos sobre 6 propuestas que dan cuenta de que no todo tiene por qué ser un safari clásico en 4x4.

Pantanal, Brasil: el reino del jaguar

El jaguar como “estrella” del safari latinoamericano: además de ser considerado el humedal tropical más grande del mundo, el Pantanal brasileño destaca como un referente internacional para la observación de animales en libertad.

A la hora de hacer turismo en este sitio, es importante entender primero sus ciclos. Situado principalmente en los estados de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul, en la región Centro-Oeste de Brasil, el bioma reúne ríos, llanuras y bosques adaptados a la alternancia entre las temporadas de inundación y sequía.

El jaguar, la “estrella” del safari en América Latina.
El jaguar, la “estrella” del safari en América Latina.

Entre julio y noviembre, un período generalmente asociado al descenso del nivel de las aguas, la concentración de animales cerca de los ríos puede favorecer los avistamientos en algunas zonas. Las embarcaciones suelen salir temprano y avanzan lentamente mientras guías y pilotos examinan las orillas, escuchan vocalizaciones y buscan movimientos entre la vegetación.

En tierra firme, los vehículos abiertos recorren rutas y senderos al amanecer y al final de la tarde. Además del jaguar, durante el trayecto pueden aparecer osos hormigueros gigantes, ciervos, tapires, pecaríes de labios blancos y aves.

Durante la temporada seca, las condiciones favorecen los avistajes y convierten a este enorme humedal en un destino especialmente buscado por quienes quieren fotografiar jaguares en libertad.

El gran felino no es el único protagonista: caimanes, carpinchos, tapires, monos, tucanes y cientos de especies de aves forman parte de este ecosistema. Los recorridos pueden realizarse tanto en vehículos como a través de navegaciones por ríos y canales, dos maneras diferentes de internarse en el territorio.

Pantanal es además un referente brasileño para la observación y la fotografía de aves, con más de 650 especies registradas: algunas de ellas son tuyuyús, guacamayos jacinto, garzas, espátulas, martines pescadores, seriemas y urutaúes, que pueden encontrarse en llanuras, orillas de ríos, senderos y zonas cercanas a las haciendas.

Esteros del Iberá, Argentina: fauna silvestre en los humedales

Esta ubicación ofrece un ecosistema completamente diferente: en los Esteros del Iberá, el safari cambia la sabana por los humedales y los grandes felinos por carpinchos, yacarés y ciervos de los pantanos.

El repertorio de fauna autóctona incluye carpinchos, yacarés, ciervos de los pantanos, monos carayá, zorros, aguará guazú y numerosas especies de aves.

La experiencia de safari en este destino puede vivirse de distintas maneras: navegaciones por los esteros, caminatas, cabalgatas y safaris fotográficos permiten internarse en este enorme humedal y observar a sus habitantes en libertad.

Y, fundamentalmente, más que salir simplemente en busca de un animal determinado, recorrer Iberá implica adentrarse en uno de los grandes reservorios de biodiversidad de Argentina y comprender cómo conviven agua, pastizales, bosques y fauna silvestre en un mismo paisaje.

Amazonas: un safari entre selva y ríos

Compartido principalmente entre Brasil y Perú, el Amazonas concentra una enorme biodiversidad, con fauna que incluye monos, perezosos, caimanes, guacamayos, delfines rosados, anacondas y cientos de especies de aves.

Sin embargo, la experiencia amazónica no necesariamente consiste en encontrarse con animales grandes a simple vista: observar fauna requiere paciencia, atención y, muchas veces, la ayuda de guías especializados capaces de identificar sonidos, movimientos y rastros.

Amazonas
Amazonas

Las excursiones pueden incluir recorridos en pequeñas embarcaciones por ríos y afluentes, caminatas por la selva y salidas al amanecer o durante la noche.

Galápagos, Ecuador: animales que no existen en ningún otro lugar

Este destino permite llevar el concepto de safari a un escenario completamente diferente: un archipiélago volcánico donde numerosas especies evolucionaron de manera aislada durante miles de años.

Galápagos es ideal para realizar un safari “insular”, con especies emblemáticas y endémicas.

Tortugas gigantes, iguanas marinas, lobos marinos, piqueros de patas azules, fragatas y numerosas especies endémicas forman parte de la fauna que puede observarse durante las excursiones por las islas y sus alrededores.

Islas Galápagos
Islas Galápagos

El diferencial narrativo es enorme: no solamente es un entorno ideal para observar animales, sino que también invita a hacerlo en un territorio que permitió estudiar de cerca la evolución de las especies.

Costa Rica: selva, volcanes y fauna tropical

Costa Rica suma otro tipo de safari para descubrir animales en su hábitat natural, disponiendo de un tipo de excursión y aventura más asociado a parques nacionales y reservas naturales.

Una de las particularidades de Costa Rica es que la observación puede combinarse con otros paisajes en un mismo viaje: selvas tropicales, playas, volcanes, bosques nubosos y humedales construyen escenarios muy diferentes para descubrir especies en libertad.

¿Qué ver? Destacan perezosos, monos, tucanes, ranas, coatíes, cocodrilos y distintas especies de felinos que se desplazan libremente en zonas como el Parque Nacional Corcovado, el Parque Nacional Tortuguero o el famosísimo Parque Manuel Antonio.

La Patagonia: un safari entre montañas y estepa a ambos lados de la Cordillera

En esta región el safari también adquiere otra dimensión: no se trata solamente de recorrer un territorio en busca de animales, sino de atravesar también algunos de los paisajes más impactantes de Sudamérica mientras se observa la fauna nativa en libertad.

Es un tipo de experiencia válida tanto para el lado chileno como argentino: un safari en estas latitudes rompe con la expectativa de que la propuesta es exclusiva de climas tropicales. En plena Patagonia, el escenario es montañoso, frío y de estepa.

Torres del Paine
Torres del Paine

En este territorio, la fauna autóctona se encuentra estrechamente vinculada con los grandes paisajes de la Cordillera de los Andes, los bosques, lagos y extensas estepas patagónicas. La experiencia puede realizarse mediante caminatas, excursiones fotográficas, navegación o recorridos especialmente orientados al avistaje de fauna.

Dependiendo de la zona elegida, es posible observar guanacos, choiques, zorros, cóndores, huemules y pumas, entre otras especies.

En el lado argentino, destinos como El Calafate, El Chaltén y el Parque Nacional Los Glaciares permiten combinar paisajes de montaña con distintas experiencias de observación de fauna. En Chile, por su parte, es Torres del Paine el destino protagonista donde ir en busca de avistajes de guanacos, zorros, cóndores y pumas.

Así, más que imitar el modelo africano, estos destinos ofrecen una experiencia propia, en la que el paisaje, la biodiversidad y la posibilidad de observar fauna en libertad forman parte de un mismo viaje.