Vivían desconectados entre montañas y sin rutas: el pequeño pueblo argentino que conquistó a la ONU
Durante décadas, Caspalá quedó aislado entre montañas de Jujuy. Hoy conserva su identidad y es reconocido internacionalmente por su patrimonio histórico y paisajístico.

Si en la actualidad, con toda la tecnología, las rutas y los vehículos disponibles, llegar a algunos rincones de la inmensa Argentina resulta una ardua y extrema misión; ¡ni imaginar lo que implicaba hace 100 años! Sin lugar a dudas, uno de estos sitios es Caspalá, un paraje ubicado en el corazón montañoso de Jujuy.
Situado a más de 3.000 msnm y con no mucho más de 300 habitantes en el lugar, este pueblito ubicado en Valle Grande luce con orgullo su identidad, esa que parece haber quedado detenida en el tiempo.
Durante décadas, acceder a Caspalá era sinónimo de extensas caminatas o cabalgatas por senderos de montaña, intransitables en algunos sectores. Y ese rusticidad se mantiene intacto, a tal punto de que le ha valido ser reconocido por la ONU.
Caspalá, un pueblito que vivió aislado del mundo
La geografía y el entorno en que se encuentra enclavado Caspalá (Jujuy) permiten entender por qué fue un destino prácticamente inaccesible durante décadas. O, al menos, hasta que las rutas modernas llegaron hasta el sitio.

Cerros, quebradas, senderos primitivos y paisajes de altura dan forma a este pueblo que, durante gran parte del siglo XX, se mantuvo desconectado de los principales centros urbanos (de Jujuy y de Argentina).
Road to Caspala, Jujuy pic.twitter.com/HMuIWlAD5A
— BowTiedMara (@BowTiedMara) April 16, 2024
Claro que el aislamiento no siempre es una desventaja. De hecho, en este paraje se convirtió en una fortaleza para que el lugar y sus habitantes mantuvieran sus tradiciones, construcciones y costumbres históricas, trascendiendo el paso de los años.
Incluso hoy, las postales más características de Caspalá -y que marcan su identidad- representan escenas de la vida comunitaria, las celebraciones religiosas y los conocimientos transmitidos entre generaciones. En este pueblito de montaña jujeño la vida transcurre a otro ritmo, a uno propio.
Un paisaje marcado por el adobe, piedra y una histórica iglesia
Caspalá es un inmenso atractivo por sí solo. Su identidad, sus calles y sus construcciones de adobe y piedra son testimonios históricos -y actuales- de un punto donde estos elementos y el paisaje andino conforman una arquitectura autóctona y natural.

Entre aquellas construcciones pintorescas e históricas se destaca la Iglesia Santa Rosa de Lima, levantada en la década de 1840. Es la columna vertebral de la comunidad y, según cuentan sus habitantes, las campanas llegaron desde Perú.
Además, el circuito arqueológico de El Antigüito y el casco histórico de la localidad completan los atractivos históricos, naturales, patrimoniales y culturales de Caspalá.
Un reconocimiento de la ONU que marcó un antes y un después
En 2008, con la apertura de la Ruta Provincial 73, esta nueva conexión facilitó el acceso a Caspalá, lo que le dio un impulso turístico. No obstante, el "gran salto, gran" de este pueblo jujeño llegó en 2021.

Fue luego de que la ONU Turismo incorporara a Caspalá al programa Best Tourism Villages, iniciativa destinada a distinguir comunidades rurales que se destacan por la conservación de su patrimonio cultural y natural y por impulsar formas de turismo sostenible.
La localidad jujeña #Caspalá fue distinguida entre 44 pueblos del mundo por su compromiso con la promoción y la conservación del patrimonio cultural y el desarrollo sostenible a través del turismo en la iniciativa #BestTourismVillages de la @unwto.
— Ministerio de Turismo y Deportes (@TurDepAR) December 2, 2021
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Sin embargo, esta masividad y exposición no borraron el pasado de Caspalá. De hecho, el encanto del pueblo radica en que el crecimiento turístico no borró aquellos rasgos identitarios e histórico que lo hicieron especial.
Pequeñas experiencias, alojamientos familiares y recorridos que permiten adentrarse en la cultura local siguen siendo las fortalezas de Caspalá.
Una puerta de entrada a las montañas de Jujuy
Además de ser un testimonio vigente de la historia, Caspalá ocupa un lugar estratégico. Porque, dada su ubicación, se convierte en un inmejorable punto de partida para explorar los paisajes más impactantes del norte argentino.

Desde este pueblito jujeño pueden realizarse recorridos relacionados con el histórico Camino del Inca, entre senderos ancestrales, quebradas y escenarios de altura.
Pero, además, es un sitio clave dentro del turismo religioso. Porque cada 30 de agosto, Caspalá celebra la festividad de Santa Rosa de Lima. En esta celebración, las actividades religiosas se combinan con danzas tradicionales, música y propuestas gastronómicas. Lugareños y visitantes se reúnen para compartir las costumbres que forman parte de la identidad del pueblo.