Cinco árboles que nunca hay que plantar cerca de la casa porque pueden causar problemas en la infraestructura

No todos los árboles son buenos vecinos. Algunas especies, por su tamaño o sus raíces, pueden dañar cimientos, caños y veredas si se plantan demasiado cerca de casa.

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Un jardín planificado a largo plazo protege la casa y mejora la convivencia con la vegetación.

Un árbol bien ubicado puede ser un gran aliado: da sombra, refresca el ambiente, mejora el aire y hasta levanta el ánimo. Pero mal elegido, el mismo árbol puede convertirse en una pesadilla dentro de unos años.

Grietas en las paredes, veredas levantadas, caños rotos y humedad persistente suelen empezar mucho antes de que alguien relacione el problema con una planta que parecía inofensiva.

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Las raíces buscan agua y espacio; cuando encuentran caños o cimientos, los problemas aparecen con los años.

Especialistas en suelos y forestación urbana coinciden en un punto clave: no todas las especies son aptas para crecer cerca de viviendas. El motivo principal está bajo tierra, donde las raíces hacen un trabajo constante y, a veces, demasiado agresivo.

El problema no es el árbol, es dónde se planta

Según las recomendaciones del INTA, los árboles medianos y grandes deberían ubicarse, en general, a no menos de 5 metros de una construcción, y en muchos casos a 10 o incluso 15 metros, dependiendo de la especie.

El riesgo aparece cuando el sistema radicular busca agua y nutrientes y encuentra cimientos, caños o losas en el camino.

Algunas raíces crecen en profundidad, pero otras se expanden de forma horizontal durante decenas de metros. En ambos casos, la presión es lenta pero constante. El daño no ocurre de un día para el otro: suele aparecer entre cinco y diez años después de la plantación, cuando ya nadie recuerda quién tuvo la idea original.

1. Eucalipto: rápido, sediento y poderoso

El eucalipto es uno de los ejemplos más claros. Crece a gran velocidad, desarrolla raíces profundas y consume enormes cantidades de agua. Esa combinación puede resecar el suelo bajo los cimientos, provocar asentamientos irregulares y generar grietas en paredes y pisos.

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Su porte final y su sistema radicular lo vuelven poco adecuado para patios y jardines chicos.

Además, su porte final suele ser mucho mayor al esperado en un jardín doméstico. Es un árbol ideal para grandes extensiones, no para patios urbanos.

2. Ficus: belleza con raíces invasoras

Algunas especies de ficus, como el Ficus Benjamina, desarrollan en suelo abierto desarrollan raíces altamente invasivas.

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Aunque en maceta parezca inofensivo, en tierra puede levantar veredas y dañar cañerías.

Muy usado como ornamental, el ficus es famoso por su copa frondosa… y por sus raíces problemáticas. Tanto las subterráneas como las aéreas pueden levantar veredas, romper muros y meterse en cañerías en busca de humedad.

En espacios chicos, el ficus termina imponiéndose al entorno. Controlarlo implica podas frecuentes y, aun así, el daño subterráneo sigue avanzando.

3. Bambú gigante: el invasor silencioso

El bambú puede parecer una opción elegante y moderna, pero las variedades gigantes se propagan mediante rizomas subterráneos que no respetan límites. Cruzan alambrados, invaden lotes vecinos y ejercen presión sobre estructuras enterradas.

Una vez instalado, eliminarlo resulta complejo y costoso. Por eso, los técnicos recomiendan evitarlo cerca de viviendas y optar, si se desea, por especies en maceta o con barreras radiculares estrictas.

4. Palto: sombra y frutos… pero no tan cerca

El palto necesita espacio. Su copa se vuelve amplia y pesada, y sus raíces buscan agua de manera constante.

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Los frutos pesados y la sombra excesiva pueden generar inconvenientes cerca de la vivienda.

Cerca de una casa, puede interferir con la ventilación, oscurecer ambientes y generar riesgos por la caída de frutos grandes sobre techos, autos o personas.

No es un árbol “prohibido”, pero sí uno que exige distancia y planificación.

5. Pinos: raíces superficiales y veredas en peligro

Muchos pinos desarrollan raíces poco profundas que se expanden lateralmente. En zonas urbanas, eso suele traducirse en baldosas levantadas, grietas y problemas en patios y entradas.

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La caída constante de acículas y resina suma mantenimiento en techos y canaletas.

A esto se suma la caída constante de acículas y resina, que ensucian canaletas y superficies, y una copa densa que dificulta el crecimiento de otras plantas.

Entonces, ¿qué conviene plantar cerca de casa?

La buena noticia es que hay alternativas seguras. Árboles pequeños y medianos, con raíces menos agresivas, resultan mucho más compatibles con viviendas. Lo importante es evaluar siempre el tamaño adulto de la especie, no el aspecto del plantín.

Para jardines residenciales pueden ser buenas opciones los frutales chicos, las especies ornamentales de bajo porte y cualquier arbusto bien manejado. La clave está en pensar a largo plazo: cómo será ese árbol dentro de 10, 20 o 30 años.

Porque en jardinería, como en la arquitectura, una buena decisión ahora puede evitar muchos problemas en el futuro.