Flores en macetas o suelo: las 7 mejores opciones para plantar en marzo
Estas siete plantas y sus flores son ideales para renovar jardines, macetas y balcones antes de que termine el verano y hasta que comiencen los días fríos.

Quien tiene un jardín -o al menos un par de macetas en el balcón- tiene un pequeño e invaluable tesoro. No solo por la belleza que aportan las plantas, sino también por ese ritual simple y casi terapéutico de sembrar, regar, cuidar y esperar.
La llegada de marzo marca el comienzo de un mes clave para quienes disfrutan de meter las manos en la tierra y esmerarse. El verano empieza a despedirse en el Hemisferio Sur, y el clima todavía acompaña para iniciar nuevas plantaciones. Y es que muchas especies que se siembran ahora son las que llenarán de color jardines, patios y balcones durante el otoño y el invierno.
Si estás pensando en renovar el jardín o sumar flores en macetas, te dejamos siete opciones fáciles de cultivar y muy decorativas para plantar durante marzo.
Siete flores para renovar jardines y macetas antes del otoño
Pensamientos: clásicos del jardín
Los pensamientos -cuyo nombre científico es Viola tricolor- son una de las flores más reconocibles del jardín.

Sus pétalos de colores intensos (que combinan hasta tres tonos de colores) aportan un atractivo efecto visual. Además, son perfectos para macetas, canteros o jardines. Su resiliencia les permite resistir al frío y resembrarse solas.
Boca de dragón: flores con personalidad
La boca de dragón es una de las plantas más queridas y preciadas por quienes disfrutan del jardín. Debe su nombre a la forma de sus flores, que se asemejan a pequeños capullos que se abren como una boca.
Sus intensos rojos, amarillos, rosados o blancos aportan mucha vida a cualquier espacio verde; y se la puede cultivar tanto en suelo como en macetas.

¿Un tip? Retirar las flores marchitas para que aparezcan nuevos brotes.
Espuela de caballero: elegancia en altura
Si de flores que logran transformar jardines hay que hablar, imposible no mencionar a la espuela de caballero. Sus tallos altos y cubiertos de flores en forma de encaje crean una imagen delicada y elegante.

Es una flor ideal para canteros o macetas profundas y también tiene la facultad de resembrase sola.
Milenrama: entre lo bello y lo rústico
Achillea millefolium es el nombre científico de la milenrama. Es una flor que combina dos cualidades indispensables en jardinería: es resistente y muy decorativa.

Produce pequeños ramilletes de flores (blancas, amarillas o rosadas) y que atraen mariposas y otros insectos beneficiosos para el jardín.
Lo ideal es comenzar su cultivo en interior unas semanas antes y luego trasladarla al exterior. Además, es una planta muy adaptable, por lo que funciona bien tanto en macetas como directamente en el suelo.
Clavelina: color garantizado
Las flores pequeñas de la clavelina -pero intensas- suelen aparecer en colores muy variados, como por ejemplo rosa, rojo o blanco. Además se adaptan muy bien a las macetas, por lo que son infaltables en terrazas y balcones.
¿Un secreto? La buena exposición al sol es clave para que crezca bien y sana.
Siempreviva: belleza casi eterna
No es el nombre de la avenida donde viven "Los Simpson", sino que la siempreviva -también conocida como lavanda de mar- es una planta muy valorada en jardinería. Y es que, tal como lo indica su nombre, mantiene su color incluso después de secarse.

Produce pequeñas flores en tonos que van desde el azul y el violeta hasta el rosa o el amarillo; y se adapta a jardines y a macetas.
Malvarrosa: aire campestre
La malvarrosa es esa planta que aportará a cualquier jardín ese estilo natural o romántico.
Sus tallos largos se impregnan de flores grandes y llamativas, que aportan un toque muy campestre. Es la planta ideal para ubicar al fondo de canteros o junto a paredes y cercos.
Hoy es un buen día para empezar
Plantar flores en marzo es una forma sencilla de anticiparse a la próxima temporada de color. Muchas de estas especies crecen rápido y requieren cuidados mínimos, por lo que son ideales tanto para jardineros experimentados como para quienes recién empiezan.
Además, no hace falta tener un gran jardín. Con algunas macetas, buena luz y un poco de paciencia, cualquier balcón o patio puede transformarse en un pequeño refugio verde.