La primera semana de febrero marcaría el final de un bloqueo histórico sobre el este de Argentina
La primera semana de febrero podría marcar el cierre de un bloqueo atmosférico excepcionalmente prolongado. Aunque el déficit hídrico persiste, los modelos anticipan señales incipientes de cambio en lluvias y temperaturas durante la segunda semana del mes.

Durante gran parte del verano, el este del territorio nacional ha estado dominado por un patrón atmosférico muy persistente, caracterizado por la ausencia de sistemas de precipitación de escala regional. Esta situación generó un marcado déficit de lluvias, acompañado por temperaturas extremadamente elevadas y reiteradas olas de calor en amplias zonas del país.
Según los principales modelos numéricos de pronóstico, especialmente el del Centro Europeo (ECMWF), este bloqueo podría comenzar a debilitarse hacia el cierre de la primera semana de febrero. No obstante, el escenario inmediato continúa siendo complejo, con precipitaciones escasas en la mayor parte del Litoral y el noreste argentino, y lluvias concentradas sobre el margen oeste del país.
Se viene advirtiendo sobre esta persistencia de condiciones secas y cálidas, que se extendieron durante todo enero y se proyectaron hacia los primeros días de febrero. La combinación entre déficit hídrico y altas temperaturas ha generado un impacto significativo en distintos sectores productivos y ambientales.
Un bloqueo atmosférico que condicionó el verano
El fenómeno de bloqueo atmosférico al que se hace referencia se caracteriza por la presencia de sistemas de alta presión prácticamente estacionarios. Estas configuraciones inhiben el avance de frentes fríos y limitan el desarrollo de tormentas, favoreciendo períodos prolongados sin lluvias y con temperaturas elevadas.

Durante las últimas semanas, este patrón se manifestó con especial intensidad sobre el este del país, afectando de manera directa al Litoral, noreste argentino, Córdoba y gran parte de la provincia de Buenos Aires. En contraste, el margen oeste del territorio nacional, particularmente Cuyo y el noroeste argentino, registró precipitaciones superiores a los valores medios.
A esto, se sumó un núcleo de temperaturas persistentemente superiores a los promedios, lo que explica la sucesión de olas de calor observadas. No solo se destacaron los valores máximos alcanzados, sino también la duración de estos eventos, con varios días consecutivos de calor extremo, incluso con récords históricos en sectores de la Patagonia.
Perspectivas de lluvias y temperaturas para la segunda semana de febrero
Las proyecciones de mediano plazo del ECMWF comienzan a mostrar un cambio gradual en el patrón atmosférico durante la segunda semana de febrero. En particular, se observa una anomalía positiva de precipitaciones sobre el noreste argentino y gran parte del litoral, lo que representa una mejora respecto al escenario previo.

Sin embargo, el pronóstico no indica una recomposición hídrica completa. Regiones como Córdoba y la provincia de Buenos Aires continuarían con lluvias levemente por debajo de los valores normales, aunque con una situación menos restrictiva que la registrada desde fines de diciembre. Cabe recordar que, desde ese período, no se han observado eventos de lluvia generalizados y bien distribuidos.
Otro aspecto relevante es el cambio en la tendencia térmica. Por primera vez desde enero, la segunda semana de febrero podría presentar temperaturas por debajo de los niveles medios en la Patagonia y en la porción central del país. Este descenso térmico marcaría un quiebre respecto a un verano dominado por anomalías cálidas persistentes, aunque sin implicar el fin de la sequía en forma inmediata.