Pronóstico climático del SMN actualizado: neutralidad y variabilidad marcan el inicio del otoño
La nueva actualización del SMN confirma un otoño de contrastes extremos. Pronostican calor persistente y un patrón de lluvias que agravaría la sequía en zonas críticas. Los detalles, región por región.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ha actualizado las perspectivas climáticas para el trimestre febrero-marzo-abril de 2026, consolidando un escenario dominado por la neutralidad del Océano Pacífico. A pesar de un leve enfriamiento observado durante el verano, las condiciones del fenómeno ENOS no alcanzaron la intensidad ni la persistencia necesarias para influir sustancialmente en la atmósfera durante la mayor parte de la estación estival.
La neutralidad del ENOS implica que no hay un forzante climático a gran escala dominante. Por lo tanto, el tiempo estará más influenciado por sistemas de corta duración, lo que aumenta la imprevisibilidad semana a semana.
Resumen del mes de enero: contraste hídrico y térmico
El primer mes del año dejó un panorama marcado por fuertes contrastes regionales en lluvias y una notable variabilidad térmica.
En cuanto a las precipitaciones, el panorama fue muy desigual. El Noroeste Argentino (NOA) y la región de Cuyo experimentaron un verano muy húmedo, con tormentas intensas e inundaciones recurrentes que marcaron la temporada. En contraste, aunque el Nordeste Argentino (NEA) comenzó la estación con lluvias, durante enero predominó un patrón de altas presiones que hizo que las precipitaciones quedaran muy por debajo de lo normal.
La situación más preocupante se registró en la región pampeana y la zona núcleo, donde las lluvias fueron casi inexistentes durante el mes, agravando significativamente la condición hídrica. Por su parte, Patagonia no registró cambios significativos respecto a su patrón habitual.
El comportamiento de las temperaturas en enero fue de una marcada variabilidad. El centro y norte del país comenzó el mes con valores entre 4 y 5°C por debajo de lo normal durante los primeros diez días. Sin embargo, este patrón cambió radicalmente con la instalación de un sistema de bloqueo atmosférico, que generó un aumento sostenido y generalizado del calor.
Este giro hizo que enero finalizara con anomalías positivas, siendo especialmente notable en Patagonia, donde las olas de calor fueron frecuentes y se batieron varios récords de temperatura.
Previsión de lluvias para el trimestre (Feb-Mar-Abr)
Con la fase neutral como telón de fondo, el pronóstico de precipitaciones para el otoño muestra un patrón regional diferenciado. Para el Noroeste Argentino (NOA) se prevé una mayor probabilidad de precipitaciones en la categoría Superior a la Normal (SN), lo que indicaría la continuación de la tendencia húmeda que caracterizó a la región durante el verano, siendo esta la zona con la señal climática más definida.

Para una extensa área que comprende el Litoral, Formosa, Chaco, el este de Salta, la región de Cuyo y el sur de la Patagonia, la tendencia se inclina hacia la categoría Normal (N), lo que significa que se esperan acumulados de lluvia dentro del rango histórico promedio para la época del año.
En cambio, para las provincias de Buenos Aires, La Pampa y el centro y norte de la Patagonia, el pronóstico indica una mayor probabilidad de lluvias en la categoría Normal o Inferior a la Normal (N-IN). Esta tendencia apunta a que los acumulados podrían situarse en el límite inferior o por debajo de los valores estadísticos habituales, lo que podría mantener o incluso agravar la preocupante condición seca heredada de enero, especialmente en la zona núcleo.
Es crucial destacar que esta previsión debe considerarse sobre el valor medio del trimestre. Se prevé que sigan predominando los forzantes de menor escala, por lo que variaciones tanto espaciales como temporales tenderían a favorecerse a lo largo del período. Esto significa que, incluso en regiones con pronóstico general seco, pueden ocurrir eventos de lluvia localmente intensos.
Perspectiva de temperaturas para el trimestre (Feb-Mar-Abr)
El pronóstico térmico para el trimestre otoñal anticipa condiciones más cálidas de lo habitual en gran parte del territorio, siguiendo la inercia del final de enero.
La señal más clara y extendida se presenta sobre una vasta región que incluye el Litoral, las provincias del norte y noroeste del país, la región de Cuyo, y las provincias de Córdoba y Santa Fe. Para esta área se prevé una mayor probabilidad de temperatura media en la categoría Superior a la Normal (SN), lo que implica una alta chance de que los valores promedio del trimestre superen el rango climático considerado normal.
Para una segunda franja, que abarca el norte de la provincia de Buenos Aires, La Pampa y el oeste de la Patagonia, la tendencia es hacia una categoría Normal o Superior a la Normal (N-SN), mostrando una propensión a valores elevados, aunque con un grado de certidumbre menor que en la región anterior.
Finalmente, se espera que las temperaturas se mantengan dentro de los parámetros habituales para la época, en la categoría Normal (N), sobre el sur de la provincia de Buenos Aires y hacia el este y sur de la Patagonia.
Al igual que con las precipitaciones, esta previsión se refiere al valor medio del trimestre. No se descarta que continúen predominando las oscilaciones de menor escala, como los sistemas frontales o los bloqueos atmosféricos, que pueden generar períodos cortos pero intensos de calor extremo o entradas tempranas de aire frío.