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Antártida: témpano de 1200 kilómetros cuadrados sale a la deriva

El 26 de febrero se detectó una nueva grieta en la barrera de hielo Brunt. El témpano tiene una superficie similar a 6 veces la ciudad de Buenos Aires, aún permanece junto a la barrera y se mueve alrededor de 5 metros por día.

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Iceberg A-74 visto desde el espacio. Imagen NASA

A finales de febrero, una enorme masa de hielo se separó de la barrera de hielo Brunt, ubicada sobre el Mar de Weddell, en la Antártida. El témpano se denominó informalmente Iceberg A-74, posee un largo de 70 kilómetros y una superficie de aproximadamente 1270 kilómetros cuadrados, lo que equivale a 6 veces la superficie de la Ciudad de Buenos Aires. Desde que comenzó su monitoreo en el año 1915, esta barrera de hielo está experimentado un lento proceso de ruptura.

En 2018 se detectaron movimientos significativos en las grietas de la barrera , por lo que se determinó como zona inestable con el potencial de generar grandes masas de hielo a la deriva, los llamados témpanos. A finales de 2019, se encontró una nueva grieta en la parte de la plataforma al norte de McDonald Ice Rumples, que se dirigía hacia otra gran grieta cerca de Stancomb-Wills Glacier Tongue.

La ruptura actual de este sector de la barrera de Brunt fue detectada el 26 de febrero por sistemas GPS de gran precisión pertenecientes al Servicio Antártico Británico (British Antarctic Survey – BAS), los cuales están instalados desde hace varios años en las partes más frágiles de la barrera. Los datos recientes de velocidad de la superficie del hielo obtenidos con satélite indicaron que la región al norte de la nueva grieta es la más inestable: se mueve alrededor de 5 metros por día.

Durante las siguientes semanas y meses, el iceberg podría ser arrastrado por la rápida corriente costera que fluye hacia el suroeste, encallar o causar más daños al chocar contra la plataforma de hielo del sur de Brunt. Por lo tanto, estaremos monitoreando cuidadosamente la situación utilizando los datos proporcionados por la misión Copernicus Sentinel-1 , dijo Mark Drinkwater de la ESA

Se calcula que el témpano generado posee un espesor de aproximadamente 150 metros. Considerando las profundidades de la zona sur del Mar de Weddell se cree que una vez que se produzca la separación total del témpano, comenzará su lenta deriva con desprendimientos secundarios de nuevos témpanos, de menor tamaño, pero aún de considerables dimensiones como para representar un potencial peligro para la navegación.

En el Mar de Weddell las corrientes circulan en sentido a las agujas del reloj en el conocido Giro del Weddell. Es por esto que se debe mantener un seguimiento permanente de este y otros témpanos ya que su deriva podría posicionarlos en el camino de algunos barcos, como el rompehielos ARA “Almirante Irizar” que suele navegar estas aguas para reaprovisionar a la Base Antártica Belgrano II.

Semanalmente el Servicio de Hidrografía Naval, en cumplimiento de su misión de proveer información para seguridad náutica y como Servicio de Hielo especializado en el Hemisferio Sur, recibe imágenes del satélite SAOCOM 1A para mantener actualizada la información de lo que ocurre en dicho sector.