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¿Ayudó una erupción en Alaska al fin de la república romana?

El final de la República de Roma estuvo cubierto de mucha violencia, empezando por el asesinato de Julio César y luego de Cicerón. Científicos sospechan que un lejano volcán habría ayudado a agudizar las condiciones de inestabilidad política.

República de Roma
El final de la república de Roma fue extremadamente violento, acelerado por el asesinato de Julio Cesar.

Hace algunas semanas en Meteored Argentina contábamos la historia de la noche en la que desapareció la Luna en plena Edad Media. Allí supimos que el responsable había sido un lejano volcán en Japón. Este tipo de casos nos permiten entender cómo todo puede estar relacionado en la Tierra y como un suceso puede disparar eventos no solo lejanos, sino totalmente inesperados.

Esta historia también tiene condimentos de ese tipo. Primero tenemos que conocer el momento histórico al que hacemos referencia. La República romana es un período en la historia de Roma que se inicia en el 509 antes de Cristo con el fin de la monarquía, y culmina en el 27 antes de Cristo, dando inicio al Imperio Romano. Para muchos historiadores el inicio de ese final fue unos años antes, en el 43 antes de Cristo cuando Cicerón fue asesinado por sicarios de Marco Aurelio en venganza por la muerte de Julio César ocurrida un año antes, también asesinado.

Ahora, ¿qué relación puede tener Alaska con todo eso? Vayamos por parte. En una crónica muy interesante de esta historia, ScienceMag recuerda que la historia de la caída de la república de Roma estuvo muy relacionada con volcanes. Ya en esa época los historiadores daban cuenta de la extraña desaparición del Sol después del asesinato de Julio César, lo que fue seguido por períodos de mucho frío y malas cosechas.

El poder de un volcán

Siempre se han tejido muchas historias al respecto. Si bien se relaciona el episodio con el volcán Etna, hoy los vulcanólogos saben que sus efectos sobre el clima son menores por el tipo de erupción que tiene: colorida, aparatosa pero de poco efecto bloqueante de la radiación solar. Tuvieron que pasar más de 2000 años para conocer la respuesta a esa incógnita.

Según relata ScienceMag, un grupo de científicos e historiadores ha descubierto que una de las mayores erupciones conocidas en la historia se produjo en el año 43 antes de Cristo, o sea el mismo año que fue asesinado Julio César. Esa erupción habría contribuido a por lo menos 2 años de cambio global en el clima, malas cosechas y hambrunas. Esa sumatorias de sucesos habría generado un clima económico y social que ayudó al deterioro político y finalmente la disolución de la república. En el fondo, el imperio romano habría surgido ayudado por un volcán. ¿Pero cuál y dónde?.

Los historiadores saben que el cielo oscuro después de la muerte de Julio César sí podría haber sido generado por una erupción, de las tantas, del Etna. Pero en el inicio del año siguiente el volcán Okmok de Alaska en las Islas Aleutianas hizo una formidable erupción, formando un gigantesco cráter de 10 kilómetros de ancho. Al ser tan al norte, la tropopausa, por el aire tan frío suele estar más baja. Esto ayudó a que el material volcánico llegue fácilmente a la estratósfera y se disperse por todo el hemisferio norte.

Hambrunas e inestabilidad política

La investigación publicada por Proceedings of the National Academy of Sciences, una publicación científica revisada por pares, concluye que esa erupción generó condiciones de clima extremo, según lo expresa el glaciólogo Joseph McConnel. Si bien puede tratarse de una coincidencia, y no el único hecho que tuvo gravitación en la época, las condiciones extremas pueden haber ayudado a establecer un clima de inestabilidad política atado a las condiciones económicas.

Okmok
El monte Okmok tiene una caldera enorme, y es un volcán actualmente activo en las islas Aleutianas, Alaska.

Si bien la decadencia de la república venía de antes de la erupción del Okmok, y aunque faltan más elementos para conocer el impacto en Europa, podría haber sido un elemento más que contribuyó a la situación que condujo al imperio romano. La datación de la erupción se logró al analizar partículas de sulfato que bloquean la luz recuperadas de los núcleos de hielo profundo en Groenlandia. El resultado condujo a establecer que el pico de la erupción ocurrió hacia el 43 antes de Cristo.

Uno de los modelos utilizados simuló la erupción y concluyó que podría haber enfriado el clima de Europa y el norte de África hasta en 7°C. Pero esa región ya venía de un período frío al menos desde una década antes. Posiblemente los efectos de la erupción hayan ayudado a profundizar esa tendencia. Varios registros históricos hablan de hambrunas históricas en el norte de Grecia y Egipto. El historiador Apiano dijo que Roma fue devastada por la hambruna en el 42 antes de Cristo, un año después de la erupción. Lo cierto es que hechos como este nos demuestran lo frágiles que son los sistemas desarrollados por los humanos, y cómo fuerzas tan lejanas pueden cambiar las cosas drásticamente y rápido.