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Drones: llega la nueva generación de cazahuracanes

Una vez más, la ciencia le pone el pecho a los desafíos y se mete donde nadie creía posible: el corazón del huracán. Para comprender cómo nacen y se intensifican estos fenómenos, los científicos usan las últimas herramientas tecnológicas. Ahora, los drones.

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El drone de vela lleva sensores para medir la atmósfera y el agua

En busca de datos y respuestas, esta semana, la NOAA (Administración Nacional de la Atmósfera y los Océanos) y la compañía Saildrone, lanzaron dos drones de vela que irán directo a investigar en el ojo del huracán. ¿El objetivo? Comprender mejor cómo sucede la transferencia de energía entre el océano y la atmósfera. Esto es clave, porque esa es la fuente del combustible que le inyecta vida y potencia a uno de los fenómenos meteorológicos más fabulosos y destructivos.

Estos flamantes dispositivos -los drones de vela- son vehículos no tripulados diseñados para soportar las condiciones extremas de un huracán. Llevan sensores para medir y transmitir datos in situ y en tiempo real: la temperatura del aire y la humedad relativa, la presión, la velocidad y dirección del viento, la temperatura y salinidad del agua, la temperatura de la superficie del mar y la altura y duración de las olas. Esta información es vital para mejorar los pronósticos.

“Las condiciones en el océano subterráneo y la atmósfera inferior afectan la tasa de transferencia de energía y la eficiencia con la que se intensifica un huracán. Para comprender este flujo e intercambio de energía, se necesitan mediciones coordinadas de múltiples plataformas de observación océano-atmósfera”, dijo Greg Foltz, científico de la NOAA.

Los drones de vela que se lanzaron esta semana en el Golfo de México (uno desde San Petersburgo, Florida, y otro desde Port Aransas, Texas) se suman a otros cinco que se lanzaron durante el verano desde la costa de Jacksonville, Florida y las Islas Vírgenes. Y además, se unirán a planeadores submarinos, boyas de superficie y a las aeronaves pequeñas no tripuladas, Altus 600, que por primera vez se desplegarán desde el famoso avión Hurricane Hunter.

Todos juntos obtendrán una radiografía nunca antes vista del desarrollo de estos titanes de la atmósfera. Un verdadero trabajo en equipo.
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Equipo: el Hurricane Hunter junto a la aeronave pequeña Altius 600

“Estas emocionantes tecnologías emergentes brindan a la NOAA otra herramienta valiosa para recopilar datos en lugares a los que no podemos llegar con otros sistemas de observación”, dijo el capitán Philip Hall, director del Centro de operaciones de sistemas no tripulados de la NOAA.

2022: ¿más huracanes?

Sí. Precisamente, esta semana la NOAA actualizó su pronóstico de huracanes para lo que resta de la temporada y ratificó que será más activa que lo normal. Esto significa que, de aquí al 30 de noviembre, esperan que se den entre 14 y 20 tormentas que llevarán nombre, de las cuáles entre 6 y 10 se convertirán en huracanes y entre 5 y 6 serán huracanes importantes.

“Aunque ha sido un comienzo relativamente lento de la temporada de huracanes, esto no es inusual y, por lo tanto, no podemos permitirnos bajar la guardia. Esto es importante a medida que entramos en la temporada alta de huracanes: el próximo Ida o Sandy aún podrían estar al acecho”, dijo Deanne Criswell, de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias. Frente a este panorama, el lanzamiento de los nuevos equipos para la investigación de campo no podría ser más oportuno.

Los huracanes son una amenaza para la vida en las ciudades costeras, y además tienen un impacto económico significativo: se estima que los daños por huracanes en los Estados Unidos rondan los 54 mil millones de dólares anuales.

"Los sistemas de observación en tiempo real son cruciales para comprender mejor los procesos atmosféricos y oceánicos que conducen a la formación e intensificación de estos huracanes”.

“Las tormentas que se intensifican rápidamente pueden causar grandes daños y la pérdida de vidas. Los sistemas de observación en tiempo real son cruciales para comprender mejor los procesos atmosféricos y oceánicos que conducen a la formación e intensificación de estos huracanes”. dijo John Cortinas, Director del Laboratorio Oceanográfico y Meteorológico del Atlántico (AOML) de la NOAA.