Eclipse total de Sol, ¡revelaciones sorprendentes!

Llegó el día del Eclipse total de Sol en Argentina. Estos eventos históricos no sólo nos fascinan al momento de observarlos, sino que además nos permiten revelar importantes descubrimientos. Te contamos secretos y hallazgos asombrosos mientras iniciamos ¡la cuenta regresiva!

Marina Fernández Marina Fernández 02 Jul 2019 - 11:39 UTC
Eclipse de Sol
Eclipse total de Sol del 21 de agosto de 2017. Imagen NASA.

El eclipse de este 2 de julio de 2019 es total, eso indica que el disco de la Luna logra bloquear completamente la luz solar en la trayectoria de la totalidad. Es ese instante (que puede durar como máximo 4.33 minutos en el Océano Pacífico), será el momento clave para que los más afortunados puedan ver la corona solar, que es la real protagonista de este evento.

La corona solar es la atmósfera externa del Sol, se verá en medio de la oscuridad del eclipse como un halo de luz alrededor de la Luna. Esa especie de anillo luminoso en aparente calma en realidad se trata de explosiones muy energéticas y violentas, como llamaradas de gas electromagnéticamente cargado que se encuentra a elevadas temperaturas y recibe el nombre de plasma.

Es por eso que los científicos deben aprovechar cada segundo durante un eclipse para tomar mediciones, investigar, descubrir y aprender, en el único momento en el que la corona y su plasma se dejan ver. Las respuestas que obtengan no serán sólo sobre el Sol, sino que permiten revelar misterios sobre todo el Sistema Solar, el universo, y por supuesto nuestro planeta y la vida en él.

Lo aprendimos gracias a los eclipses de Sol

Durante el eclipse de 1868 en India, Pierre Janssen utilizó un espectroscopio para observar el evento. Este instrumento sirve para medir las propiedades de la luz en una determinada porción del espectro electromagnético, y por ejemplo poder identificar elementos. Así descubrió que las saliencias o protuberancias solares estaban compuestas mayormente de gas de hidrógeno muy caliente y un nuevo elemento misterioso, así descubrió el helio, el segundo elemento más común en el universo.

Este instrumento también permite medir temperatura. Cuando en el eclipse de 1932 se hicieron mediciones, determinaron que la temperatura de la corona era millones de grados más elevada que la superficie solar. Hoy en día los científicos siguen buscando explicaciones y respuestas a esto, (en esta nota encontrarás más información).

Albert Einstein tenía razón

La ley física de la gravedad universal de Newton dominaba la ciencia a principios del siglo XX cuando Einstein propuso su teoría de la relatividad que consiste en que: el espacio y el tiempo eran relativos y formaban un continuo llamado espacio-tiempo; cuando la luz viaja por el espacio-tiempo y pasa por campos gravitatorios producidos por algún objeto, la luz se curva.

Eclipse de Sol
Captura del Observatorio de Dinámica Solar de la NASA, durante el eclipse solar parcial del 7 de octubre de 2010.

Aprovechando el eclipse del 29 de mayo de 1919 (con el experimento del astrónomo británico Sir Frank Watson Dyson), aguardaron el momento en el que justo durante el eclipse el Sol estaba atravesando el cúmulo de estrellas Híades, por lo que la luz de esas estrellas debería pasar por el campo gravitatorio del Sol en su camino hacia la Tierra. Los rayos de luz serían visibles gracias a la oscuridad del eclipse, y mediante mediciones precisas de las posiciones “reales” y luego las alteradas por la gravedad, se podría comprobar la teoría de Einstein o no.

En los meses previos se midieron las posiciones “reales” de las estrellas. Luego, durante el día del eclipse un equipo de astrónomos en Brasil y otro en Isla Príncipe, tomaron imágenes y midieron la posición de las estrellas en ese momento. Al analizarlas se dieron cuenta que la teoría general de la relatividad estaba demostrada y desde ese momento Einstein tenía razón, su teoría explica las leyes que gobiernan al mundo.

Los eclipses y la atmósfera terrestre

Estos eventos por supuesto repercuten en la Tierra dado que el Sol es el motor de nuestra atmósfera, cuando ocurre un eclipse de pronto desaparece por unos minutos y vuelve a regresar, entonces se perciben cambios. La temperatura superficial desciende algunos grados y los vientos son más débiles, hasta pueden cambiar de dirección (como se comprobó durante el eclipse de 1900 en Norteamérica). Este cambio de dirección puede ser de hasta 30°, ya que el aire caliente deja de elevarse desde el suelo en el momento de la totalidad.

Según el profesor de Física Atmosférica Giles Harrison, de la University of Reading en Inglaterra, los eclipses ayudan a poner a prueba modelos meteorológicos, ya que se puede ver rápidamente la causa-efecto al quitar el forzante Sol. Estaremos atentos a las mediciones oficiales de radiación, temperatura, campo magnético, etc. y a su posterior análisis por parte de meteorólogos, físicos y astrónomos que estudiarán todas esas variables durante el eclipse total de Sol del 2019 en Argentina.

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