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El calor excesivo es un problema de salud cada vez más frecuente

Las olas de calor son cada vez más extensas y afectan año tras año a una mayor población en todos los continentes. Recientes investigaciones han logrado probar la relación entre el calor extremo y un aumento en el nivel de muertes.

Olas de calor
Recientes estudios han logrado ligar al calor excesivo con un aumento en casos graves de salud.

El calor extremo es un fenómeno cada vez más frecuente en todo el mundo. En este 2021 el hemisferio ha reportado olas de calor muy intensas en casi todos los continentes. Y algo directamente relacionado con ello es el efecto sobre la salud humana, ya que se prevé que las muertes y enfermedades relacionadas con el calor también aumenten. Los autores de una nueva serie de dos artículos sobre el calor y la salud, publicados en The Lancet, recomiendan que se realicen esfuerzos coordinados a nivel mundial para mitigar el cambio climático y aumentar la resiliencia al calor extremo, con el fin de limitar el calentamiento adicional, evitar un calor extremo permanente y considerable en todo el mundo, y salvar vidas protegiendo a las personas más vulnerables.

En línea con el Acuerdo de París, los informes señalan la necesidad de evitar que el calentamiento supere la barrera de 1,5 °C respecto de la era preindustrial para evitar una mortalidad importante relacionada con el calor en el futuro. La reducción de los impactos del calor extremo sobre la salud es una prioridad urgente y debe incluir cambios inmediatos en las infraestructuras, el entorno urbano y el comportamiento individual para prevenir las muertes relacionadas con el calor. Este informe llega en la recta final previa a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), que se celebrará este año en Glasgow, Escocia.

Medidas de refrigeración eficaces y ambientalmente sostenibles pueden proteger de los peores efectos del calor sobre la salud. Éstas van desde el aumento de los espacios verdes en las ciudades, los revestimientos de las paredes que reflejan el calor de los edificios y el uso generalizado de ventiladores eléctricos y otras técnicas de refrigeración personal ampliamente disponibles que, según han demostrado los fisiólogos térmicos, ayudan a las personas a regular su temperatura corporal sin agravar otros tipos de tensión fisiológica. Aunque el aire acondicionado está cada vez más extendido en todo el mundo, resulta inasequible para muchos de los más vulnerables, es costoso desde el punto de vista económico y medioambiental, y deja a muchos indefensos ante el calor extremo durante los cortes de electricidad.

Cada vez más muertes por calor

Según otro nuevo estudio de modelización de Global Burden of Disease (GBD), también publicado en The Lancet, más de 356.000 muertes en 2019 estuvieron relacionadas con el calor y se espera que esa cifra aumente a medida que las temperaturas aumenten en todo el mundo. Sin embargo, señalan los autores de la serie, muchas de las muertes relacionadas con el calor se pueden prevenir mitigando el cambio climático y reduciendo la exposición al calor extremo.

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La profesora Kristie Ebi de la Universidad de Washington, coautora de uno de los trabajos, indica que es necesario identificar de medidas de prevención y respuesta oportunas y eficaces, sobre todo en entornos con pocos recursos. Con la previsión de que más de la mitad de la población mundial estará expuesta a semanas de calor peligroso cada año a finales de este siglo, tenemos que encontrar formas de enfriar a la gente de forma eficaz y sostenible".

Las actividades cotidianas del verano, como hacer ejercicio y trabajar al aire libre, pueden cambiar drásticamente, ya que el creciente calentamiento hace que la gente corra más riesgo de exponerse a un calor intolerable con mucha más frecuencia, sobre todo en las regiones tropicales. Cuando se expone a un estrés térmico extremo, la capacidad del cuerpo para regular su temperatura interna puede verse desbordada, provocando un golpe de calor. Además, las respuestas fisiológicas de termorregulación que se ponen en marcha para proteger la temperatura corporal inducen otros tipos de tensión fisiológica y pueden provocar eventos cardiorrespiratorios.

Situaciones excepcionales cada vez más frecuentes

Los efectos del calor extremo también se asocian a un aumento de las hospitalizaciones y las visitas a urgencias, a un incremento de las muertes por enfermedades cardiorrespiratorias y de otro tipo, a problemas de salud mental, a resultados adversos en el embarazo y el parto, y a un aumento de los costes sanitarios. Las personas mayores y otras personas vulnerables que pueden ser menos capaces de cuidarse a sí mismas en caso de calor extremo (por ejemplo, personas aisladas en casa, personas con poca movilidad) también son más propensas a experimentar los efectos del calor extremo sobre la salud.

Calor
Paralelo a lograr que la temperatura del planeta no siga ascendiendo, es necesario una mejor estrategia para que la población pueda refrigerarse ante olas de calor cada vez más extremas.

El resumen de estos trabajos citado por The Lancet indica que el calor extremo también disminuye la productividad de los trabajadores, especialmente entre los más de 1.000 millones de trabajadores que están expuestos al calor elevado de forma habitual. Estos trabajadores a menudo informan de una reducción del rendimiento laboral debido al estrés por calor, y muchos de ellos son trabajadores manuales que no pueden hacer pausas de descanso u otras medidas para disminuir los efectos de la exposición al calor.

Por último, el calentamiento de las temperaturas está agravando otros problemas medioambientales, como las concentraciones adversas de ozono a nivel del suelo, los incendios forestales y el rápido crecimiento de la población urbana. Los días extremadamente calurosos u olas de calor que se experimentaban aproximadamente cada 20 años se ven ahora con más frecuencia y podrían incluso ocurrir todos los años a finales de este siglo si las actuales emisiones de gases de efecto invernadero continúan sin disminuir. Este aumento de las temperaturas, combinado con una población más numerosa y envejecida, significa que un número aún mayor de personas correrá el riesgo de sufrir los efectos del calor sobre la salud.