La OMM confirma lo que todos sentimos: 2025 fue uno de los años más calurosos jamás registrados

Ni La Niña alcanzó para frenar el termómetro. La OMM confirmó que 2025 quedó en el podio de los años más cálidos, con océanos recalentados y una tendencia que ya no admite discusiones

calentamiento global
El año 2025 se consolidó como uno de los tres años más cálidos jamás registrados.

No fue una percepción. El calor sofocante, los eventos extremos y la sensación de un planeta en ebullición suma ahora otro respaldo científico definitivo. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó hoy, 14 de enero de 2026, que el año 2025 se consolidó como uno de los tres años más cálidos jamás registrados, continuando una racha imparable de temperaturas globales extraordinarias.

El dato más alarmante: los últimos once años (2015-2025) son, consecutivamente, los once más calurosos de los que se tiene constancia, pintando un gráfico climático donde la línea de tendencia solo sabe subir.

Un diagnóstico consolidado: ocho fuentes, una conclusión inapelable

Para eliminar cualquier duda y ofrecer la fuente más autorizada, la OMM ha consolidado los datos de ocho de los conjuntos de datos de temperatura global más importantes del mundo, incluyendo por primera vez los de China (CMST) y el DCENT. Este "superanálisis" arroja una cifra contundente: la temperatura media global de la superficie en 2025 fue 1.44 °C (± 0.13 °C) superior a la de la era preindustrial (1850-1900).

El período 2015–2025 concentró los once años más cálidos de los 176 que abarcan los registros instrumentales. Y si el foco se reduce a los últimos tres años, la cosa se pone todavía más densa: 2023, 2024 y 2025 lideraron todos los conjuntos de datos analizados por la OMM.

Dos de estas bases de datos sitúan a 2025 como el segundo año más cálido en 176 años de registros, mientras que las otras seis lo colocan como el tercero. Más allá del ranking anual, el trienio 2023-2025 marca otro hito sombrío: es el periodo de tres años más caliente registrado, con una anomalía de +1.48 °C.

La paradoja de La Niña: un freno temporal que no revierte la tendencia

Lo que hace aún más significativo el récord de 2025 es el contexto en el que se produjo. El año comenzó y terminó bajo la influencia de La Niña, un fenómeno climático en el Pacífico que, por lo general, ejerce un efecto de enfriamiento temporal en las temperaturas globales.

"El año 2025 comenzó y terminó con un enfriamiento de La Niña y, sin embargo, fue uno de los años más cálidos registrados a nivel mundial debido a la acumulación de gases de efecto invernadero que atrapan calor en nuestra atmósfera", explicó la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo. Esta afirmación subraya la fuerza abrumadora del calentamiento de origen humano, capaz de superar incluso los factores naturales que antes modulaban el clima.

Los océanos, el termómetro profundo (y alarmante) del planeta

Mientras la temperatura del aire fluctúa, el verdadero "memorándum" del calentamiento global se escribe en las profundidades oceánicas. Un estudio separado publicado en Advances in Atmospheric Sciences confirma que 2025 también fue uno de los años más calurosos para los océanos.

El promedio consolidado de ese trienio quedó apenas por debajo de 1,5 °C sobre niveles preindustriales. Una cifra simbólica, pero cargada de significado político y climático, porque ese valor marca el umbral más ambicioso del Acuerdo de París.

Los mares absorben alrededor del 90 % del exceso de calor del sistema climático. Entre 2024 y 2025, el contenido de calor oceánico en los primeros 2.000 metros de profundidad aumentó en una cantidad de energía equivalente a unas 200 veces la generación eléctrica total mundial de 2024.

Aunque la temperatura superficial del mar (TSM) bajó ligeramente (-0.12°C) respecto al pico de 2024 -coincidiendo con La Niña-, se mantuvo como la tercera más alta registrada. Regionalmente, más de la mitad del área oceánica global (57 %) se ubicó entre sus cinco años más cálidos desde 1958. El Atlántico Sur, el Mediterráneo, el Índico Norte y el Océano Austral aparecieron entre las zonas más afectadas.

El mensaje claro: más datos, más certeza, más urgencia

La OMM enfatiza que esta consolidación de datos de múltiples agencias (como la NASA, NOAA, Copernicus y la Met Office) no es un ejercicio académico, sino una herramienta vital. "El estado de la monitorización climática de la OMM... es más importante que nunca porque necesitamos garantizar que la información sea autorizada, accesible y aplicable para todos", remarcó Saulo.

El calentamiento global es el aumento a largo plazo de la temperatura media de la Tierra, principalmente causado por las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) producidas por las actividades humanas. La quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas), la deforestación y ciertos procesos industriales liberan enormes cantidades de dióxido de carbono (CO₂), metano y otros gases a la atmósfera. Estos gases actúan como una manta que atrapa el calor del sol, impidiendo que se escape al espacio, lo que intensifica el efecto invernadero natural. Este calentamiento desequilibra todo el sistema climático, dando lugar al cambio climático: la alteración de los patrones globales de temperatura, precipitaciones, eventos extremos y el aumento del nivel del mar, con consecuencias profundas para los ecosistemas y la sociedad.

La conclusión para meteorólogos y ciudadanos es clara: la variabilidad natural (como La Niña) puede modular ligeramente el termómetro año a año, pero la tendencia subyacente, impulsada por las emisiones de gases de efecto invernadero, es inequívocamente ascendente y acelerada. El planeta sigue enviando señales de alerta, y los datos de 2025 son una de las más fuertes hasta la fecha. La necesidad de acción climática y de sistemas de alerta temprana para paliar los impactos de los extremos que este calor alimenta nunca había sido más perentoria.