¿Zapatillas que activan el cerebro? Lo que la neurociencia realmente dice sobre el nuevo marketing deportivo
Las grandes marcas prometen calzado capaz de mejorar la concentración y “estimular la mente” a través de los pies. Pero, según un neurocirujano de la Universidad de Drexel, la ciencia respalda una historia mucho menos espectacular.

La industria del calzado deportivo parece haber entrado en una nueva fase. Ya no alcanza con hablar de comodidad, amortiguación o rendimiento. Ahora, algunas marcas aseguran que sus zapatillas pueden activar el cerebro, agudizar los sentidos e incluso mejorar la concentración mediante la estimulación de la planta de los pies.
Nike es una de las compañías que empuja este mensaje. En la presentación de uno de sus modelos más recientes, la empresa sostuvo que, al trabajar sobre la percepción, la atención y la retroalimentación sensorial, es posible aprovechar de nuevas maneras la conexión entre cuerpo y cerebro. La promesa ya no es correr más rápido, sino sentirse más enfocado, presente y resistente.
Según explica Atom Sarkar, profesor de Neurocirugía de la Universidad de Drexel, la respuesta de la neurociencia es bastante más matizada —y mucho menos épica— que la que sugieren las campañas publicitarias.
La conexión real entre los pies y el cerebro
Desde el punto de vista neurológico, los pies sí tienen una relación estrecha con el cerebro. La planta del pie contiene miles de mecanorreceptores capaces de detectar presión, vibración, textura y movimiento. Esa información viaja a través de los nervios periféricos hasta la médula espinal y luego a la corteza somatosensorial, una región cerebral que mantiene un “mapa” del cuerpo.
En ese mapa, los pies ocupan un lugar relevante. No es casual: son fundamentales para el equilibrio, la postura y la locomoción.
Estas son las nuevas Nike Mind 002 unas zapatillas trabajadas en el laboratorio de ciencias de Nike son una alternativa diferente que estimula de forma neuronal el cerebro para concentrarnos y enfocando mejor. Que opinan, se las comprarían? #nike #nikemind002 #nikemind001 @Nike pic.twitter.com/bjFKsb5UIa
— Tecnofanatico (@tecnofanatico) January 10, 2026
El calzado también influye en la propiocepción, es decir, en la capacidad del cerebro para saber dónde está el cuerpo en el espacio. Esa percepción depende de señales provenientes de músculos, articulaciones y tendones. Por eso, cambios en la información sensorial que llega desde los pies pueden modificar la sensación de estabilidad, alerta o conexión con el entorno.
No es un detalle menor. Neurólogos y fisioterapeutas prestan especial atención al tipo de calzado en pacientes con problemas de equilibrio, neuropatías o alteraciones en la marcha. Modificar el estímulo sensorial puede cambiar la forma de moverse.
Ahora bien, como subraya Sarkar, influir en el movimiento no es lo mismo que mejorar la cognición.
Zapatillas minimalistas y conciencia corporal
Las zapatillas minimalistas —con suelas más delgadas y mayor flexibilidad— permiten que llegue al cerebro más información táctil y postural que el calzado muy acolchado. En estudios de laboratorio, una menor amortiguación puede aumentar la conciencia sobre el apoyo del pie y el momento del contacto con el suelo, lo que en algunos casos mejora el equilibrio o la estabilidad de la marcha.
Sin embargo, más estimulación no siempre significa algo mejor. El cerebro filtra de manera constante la información sensorial, priorizando lo útil y suprimiendo lo que resulta irrelevante o molesto.

Para personas que no están acostumbradas a este tipo de calzado, un aumento repentino de estímulos puede generar el efecto contrario al deseado: más carga cognitiva. En lugar de liberar recursos mentales, la atención se dirige a los pies.
Como señala el neurocirujano, existe un umbral a partir del cual la estimulación deja de ser información y se convierte en ruido.
¿Puede el calzado mejorar la concentración?
Aquí es donde la neurociencia se vuelve especialmente escéptica. La estimulación sensorial de los pies activa áreas somatosensoriales del cerebro, pero activación cerebral no es sinónimo de mejora cognitiva.
La concentración, la atención y las funciones ejecutivas dependen de redes distribuidas que involucran regiones como la corteza prefrontal, el lóbulo parietal y el tálamo. También están moduladas por neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina.
Hasta el momento, hay poca evidencia de que una estimulación pasiva bajo los pies —texturas, espumas especiales o diseños mecánicos novedosos— mejore de manera significativa la concentración en adultos sanos. Algunos estudios muestran que una estimulación sensorial leve puede aumentar la alerta en poblaciones específicas, como adultos mayores en entrenamiento de equilibrio o personas en rehabilitación por pérdida sensorial. Pero los efectos son modestos y muy dependientes del contexto.
En palabras simples: sentir más no significa que el sistema de atención funcione mejor.
Expectativas, creencias y experiencia corporal
Que el calzado no modifique directamente la cognición no implica que los efectos subjetivos sean “falsos”. La expectativa y la creencia tienen un peso enorme en medicina. El efecto placebo y su influencia sobre la percepción, la motivación y el rendimiento están ampliamente documentados.
Además, crece el interés por la cognición encarnada: la idea de que los estados corporales influyen en los procesos mentales. La postura, el movimiento y la estabilidad física pueden moldear el estado de ánimo, la confianza y la claridad mental percibida. Un calzado que modifica la forma de pararse o moverse puede influir indirectamente en cómo una persona se siente mentalmente, aunque no esté “mejorando” el cerebro.
Donde la ciencia se separa del marketing
Para Atom Sarkar, el problema no es afirmar que el calzado influye en el sistema nervioso. Eso es cierto. El problema aparece cuando se confunde modulación sensorial con mejora cognitiva.
Si esos efectos fueran tan potentes como se afirma, serían claros, medibles y reproducibles. Hasta ahora, no lo son.
Las zapatillas pueden cambiar cómo nos sentimos en nuestro cuerpo y cómo atravesamos el entorno. Eso influye en la confianza, la comodidad y la experiencia. Pero los cambios mentales más profundos siguen viniendo del movimiento sostenido, el entrenamiento, el descanso y la atención consciente. El calzado puede acompañar el camino, pero difícilmente cambie el destino.
Referencia de la noticia
Can shoes alter your mind? What neuroscience says about foot sensation and focus – The Conversation