La Patagonia a caballo: cultura, tradición y turismo en la marcha multitudinaria que fue furor en Instagram

Durante cinco días, la 35° edición de la Marcha de Criadores de Caballos “Fernando Font Estrugamou” recorrió El Calafate y combinó tradición gauchesca, turismo de naturaleza y un espíritu comunitario que cautivó tanto a jinetes como a miles de usuarios en redes sociales.

Foto: Tomás León para Asociación Criadores de Caballos Criollos
Foto: Tomás León para Asociación Criadores de Caballos Criollos

Un registro soñado sobre la celebración de la cultura gauchesca y la vida rural, con el uso del caballo criollo como símbolo de identidad argentina: eso fue lo que coronó a la 35° edición de la Marcha de Criadores de Caballos Criollos "Fernando Font Estrugamou" a lo largo de una travesía por la maravilla natural de El Calafate.

Del 19 al 24 de enero, 280 jinetes recorrieron juntos los paisajes paradisíacos de la Patagonia Argentina generando postales fotográficas que rápidamente circularon en redes sociales, potenciadas por la participación de influencers y el atractivo visual de panorámicas poco habituales de la geografía argentina.

Se trata de una travesía donde prima la camaradería, la solidaridad y la colaboración: lleva su nombre en homenaje a Fernando Font Estrugamou, quien arrancó con estas marchas creando un espacio de disfrute a caballo entre amigos y familia unos 35 años atrás.

Con el paso del tiempo, la iniciativa trascendió fronteras. En la edición más reciente participaron aficionados de Chile, Uruguay, Estados Unidos, Polonia, Alemania, Francia, Gales e Inglaterra, atraídos por una experiencia que combina paisaje, tradición y una forma auténtica de viajar.

Foto: Tomás León para Asociación Criadores de Caballos Criollos
Foto: Tomás León para Asociación Criadores de Caballos Criollos

De qué se trata la marcha, quiénes participan y por qué es una experiencia única en el mundo: en diálogo con Meteored Argentina, la Comisión de Marchas y Cabalgatas de la Marcha de Criadores de Caballos Criollos Fernando Font Estrugamou repasa el origen y el espíritu de la propuesta.

Pura raza: origen y curiosidades de la Marcha de Criadores de Caballos Criollos en Argentina

Hay encuentros que trascienden el tiempo y la distancia. La Marcha de Criadores de Caballos Criollos “Fernando Font Estrugamou” es uno de ellos: un espacio donde el caballo criollo es protagonista y donde se comparten valores profundamente ligados al campo y a nuestra identidad.

Año tras año, el evento se consolida como símbolo de tradición, encuentro y comunidad, y en su edición más reciente incrementó su visibilidad a partir de una fuerte interacción en redes sociales.

Con cita en El Calafate, su 35° edición fue una vez más la excusa perfecta para este encuentro -y reencuentro- de criadores honrando al caballo criollo.

Es un evento ecuestre no competitivo que reúne a jinetes, amazonas y caballos criollos en travesías de varios días, donde el objetivo no es llegar primero sino compartir camino.

Foto: Tomás León para Asociación Criadores de Caballos Criollos
Foto: Tomás León para Asociación Criadores de Caballos Criollos

Estas cabalgatas buscan fomentar el conocer Argentina al lomo del caballo criollo, que es la raza de nuestro país: la marcha es toda con caballos criollos porque se trata exclusivamente de una marcha de criadores de caballos criollos, así que obligatoriamente tienen que ser caballos criollos inscriptos.

Foto: Tomás León para Asociación Criadores de Caballos Criollos
Foto: Tomás León para Asociación Criadores de Caballos Criollos

“Está pensada para que vaya cada uno con su caballo, aunque también se contempla un cupo para invitar a personas que no sean socios en la Asociación Criadores de Caballos Criollos”, explica Elena Cataldi Fleming, Presidente de la Comisión de Marchas y Cabalgatas de la Marcha de Criadores de Caballos Criollos Fernando Font Estrugamou, en diálogo con Meteored Argentina.

Más que una competencia, es una cabalgata de encuentro, compañerismo y tradición, donde se comparten valores de amistad, solidaridad y pasión por el caballo criollo, una de las razas emblemáticas del campo argentino.

El espíritu que prima siempre en la marcha de criadores de caballos criollos es la camaradería y solidaridad: es una cabalgata rústica donde desde la organización se resuelve la logística, el itinerario, la comida, entre otros servicios, pero después cada uno se ocupa de su caballo y su campamento. Aún así, todo el mundo ayuda y da una mano.

Foto: Tomás León para Asociación Criadores de Caballos Criollos
Foto: Tomás León para Asociación Criadores de Caballos Criollos

“Yo creo que no hay una cabalgata como esta en el mundo. Muchos de los que han venido a la cabalgata -incluidos influencers dedicados a viajar por todo el mundo- nos destacan que no han visto algo igual en otro lado. Creo que fundamentalmente es porque esto no tiene fines comerciales: es otro espíritu, todos los que trabajamos somos voluntarios”, sostiene Elena sobre el poder de convocatoria de esta iniciativa.

Foto: Tomás León para Asociación Criadores de Caballos Criollos
Foto: Tomás León para Asociación Criadores de Caballos Criollos

La convocatoria de esta edición reunió a 280 jinetes provenientes de 19 provincias argentinas, confirmando el carácter verdaderamente federal de la marcha. A ellos se sumaron participantes extranjeros llegados desde Estados Unidos, Alemania, Francia, Polonia, Inglaterra, Gales, Chile y Uruguay, atraídos por una experiencia que combina paisaje, cultura y una forma auténtica de viajar.

Según indican, la Marcha de Criadores de Caballos Criollos Fernando Font Estrugamou tiene un costo de inscripción bajo porque la organización busca que sea una propuesta accesible para toda la familia: en las ediciones se anotan familias enteras así que, frente a eso, valoran de forma considerable la ayuda y acompañamiento de sponsors.

Las edades también hablan del espíritu del encuentro: en esta oportunidad, la amazona más pequeña tenía 3 años, y el mayor, 85. En efecto, Elena ilustra que las cabalgatas convocan hasta “tres generaciones de marcheros” compartiendo: fuego, guitarra, campamento, paisajes, conexión con la naturaleza son las palabras protagonistas de esta experiencia en la que escasean la señal telefónica y la luz.

El Calafate como escenario: paisaje, historia y planificación

Los itinerarios cambian cada año y se realizan en diferentes escenarios naturales —como valles, estancias y campos del país— fomentando el contacto con el paisaje y la transmisión de saberes ecuestres tradicionales.

En esta edición, la locación elegida fue El Calafate, ciudad en la provincia de Santa Cruz ubicada en la ribera meridional del lago Argentino y a unos 80 km del imponente glaciar Perito Moreno. Un contorno de contrastes extremos con la estepa abierta, el viento constante y la cercanía imponente de los glaciares.

En los últimos diez años, la organización está a cargo de una comisión que asumió el compromiso de sostener el legado fundacional y proyectarlo hacia el futuro: “Desde que el equipo actual está a cargo de la comisión de las marchas y cabalgatas, el criterio que tenemos para elegir el destino de cada edición es buscar lugares icónicos desde el punto de vista paisajístico, de historia y geografía".

El equipo mencionado está integrado por numerosas personas que colaboran de manera voluntaria y desde distintos lugares junto a la familia Bravo Roveda —Gregorio, Alejandra, sus hijos y allegados—, cuyo aporte resulta clave para la organización y la logística que requiere un emprendimiento de estas características.

Foto: Tomás León para Asociación Criadores de Caballos Criollos
Foto: Tomás León para Asociación Criadores de Caballos Criollos

“Son lugares que vale la pena ir, conocer y que no serían tan fáciles de llegar sin toda esta organización”, explica Elena sobre la curaduría geográfica de cada año.

Así es como ya llevan realizadas tres marchas en la provincia de Buenos Aires (dos en Pedro Luro, Sierras de Cura Malal -cerca de Sierra de la Ventana-), una en Salta, en Jujuy, en Córdoba, en Neuquén y dos intercaladas en Chubut (una en Esquel y otra en Aldea Beleiro).

“Cada ubicación tiene un sentido y tratamos de aprovechar la marcha para contar qué fue lo que ocurrió allí, su historia y por qué se trata de lugares destacados. Por ejemplo, coincidiendo con los 100 años de la raza criolla, desde la organización elegimos Aldea Beleiro para llevar a cabo la marcha: esta ubicación de la provincia de Chubut fue clave en el origen de los caballos criollos que nos une”, explica Elena.

Por la magnitud de la actividad, el evento requiere mucha planificación y organización con anticipación. La marcha termina en enero o febrero, según las fechas elegidas para llevarse a cabo y, una vez culminada, ya en el mes de marzo comienzan los preparativos para el próximo desafío, tratando de que sea una ubicación icónica y diferente como para variar en cuanto a las regiones.

Redes sociales, solidaridad y futuro: una nueva edición que enamoró a usuarios de todo el mundo

En esta edición, la Marcha tuvo una presencia destacada en redes sociales, especialmente en Instagram, gracias a la participación de referentes como Meme Castro (@muyviajera) y Uki Deane (@ukideane), conocido como “el influencer gaucho”, quien compartió postales del día a día de la travesía con sus más de 500.000 seguidores.

Como ya se ha mencionado anteriormente y bien refuerza Elena en su relato, la empatía y la solidaridad son pilares que atraviesan a estas marchas de caballos criollos: la solidaridad es un ítem fundamental en la participación.

La cantina de la marcha es a beneficio de la Fundación de Equinoterapia del Azul, entidad de la cual Elena Cataldi Fleming también es presidenta: “Cuando termina la marcha y se terminan de cubrir los gastos operativos y de logística, si quedan fondos son destinados a esta fundación y elegimos alguna institución sin fines de lucro local para colaborar también”.

Con 20 años de trayectoria dedicada a la rehabilitación e inclusión de personas con discapacidad, esta fundación de equinoterapia promueve el uso terapéutico del caballo y lleva a cabo también la realización de distintos talleres pedagógicos.

En cuanto a la colaboración en los destinos elegidos, en la medida de lo posible se trata de asistir también con donaciones a escuelas, salitas u organizaciones sin fines de lucro locales.

De cara al próximo galope

“En el mes de marzo empezamos a pensar en cuál va a ser la próxima provincia, encontrarle un sentido a la ubicación y detectar si puede haber algún aliado local -generalmente se busca criadores de caballos criollos- o alguien afín a este tipo de programas. Los visitamos primero para experimentar el recorrido en camioneta, conversar con los vecinos y ver si están dispuestos a ser anfitriones y sede”, explican sobre cómo es la logística previa a cada edición.

Después, se hace el mismo circuito a caballo para trazar el recorrido, medirlo en tiempo, en kilómetros y dejar cualquier detalle definido: “Siempre tenemos un plan A y plan B por si el tiempo no acompaña. Lo hacemos nosotros a caballo antes evaluando que sea apto para ir luego con casi 300 jinetes de todas las edades y tener la certeza tanto de que el recorrido va a ser seguro como de poder llegar con asistencia en caso de tener que hacerlo”.

Foto: Tomás León para Asociación Criadores de Caballos Criollos
Foto: Tomás León para Asociación Criadores de Caballos Criollos

En la edición recientemente finalizada, se recorrieron 200 kilómetros. Se contó con base en tres estancias diferentes a lo largo de toda la expedición -Estancia Anita, Estancia “Chorrillo Malo” y Estancia Nibepo Aike en el interior del Parque Nacional Los Glaciares- y el trabajo desinteresado de un equipo amplio que hizo posible la experiencia: cocineros, guías, veterinarios, médicos, herreros y anfitriones, todos unidos por una misma pasión.