El pequeño poblado costero de Bahía Creek, en Río Negro, enfrenta una amenaza creciente que pone en riesgo su continuidad. El avance sostenido de los médanos, impulsado por el viento y la degradación ambiental, preocupa a vecinos y especialistas.
El pequeño poblado costero de Bahía Creek, en Río Negro, enfrenta una amenaza creciente que pone en riesgo su continuidad. El avance sostenido de los médanos, impulsado por el viento y la degradación ambiental, preocupa a vecinos y especialistas.
Un nuevo panorama científico global revela que la contaminación atmosférica por partículas finas (PM2.5) no es sólo un problema ambiental, sino una emergencia de salud pública que costará millones de vidas y enormes recursos económicos si no actuamos ya.
Un gigantesco reservorio submarino de agua dulce, descubierto frente a la costa este de Estados Unidos, podría tener hasta 20.000 años de antigüedad y cambiar la forma en que entendemos la interacción entre clima, nivel del mar y recursos hídricos.
Un estudio reciente revela que los glaciares del mundo están mostrando una especie de defensa climática silenciosa que temporalmente los enfría frente al calentamiento. Sin embargo, esta “ventaja” no durará y su pérdida acelerará aún más el deshielo, con impactos globales profundos que la ciencia ya documenta.
Un estudio científico de vanguardia revela que la transición de un clima húmedo a uno seco en África Oriental no solo altera ecosistemas y comunidades humanas, sino que también podría estar acelerando la separación tectónica del continente, haciendo que la falla del East African Rift se mueva más rápido.
Un conjunto de estudios científicos recientes advierte que muchos de los grandes deltas fluviales del mundo se están hundiendo a una velocidad mayor que la subida del nivel del mar. El fenómeno, impulsado en gran parte por la actividad humana, redefine los riesgos costeros y pone en jaque la habitabilidad de regiones densamente pobladas.
Durante décadas se pensó que las tormentas dependían solo del calor y la humedad disponibles. Nuevas investigaciones muestran que la forma en que las nubes se organizan entre sí puede ser clave para explicar por qué algunos episodios de lluvia extrema superan ampliamente lo esperado.
Durante casi 40 años el iceberg A23a fue un coloso de hielo prácticamente inmóvil en el océano Austral. Hoy ese gigante muestra un aspecto irreconocible con un color azul intenso que marca su desintegración final.
El regreso de cuatro astronautas desde la Estación Espacial Internacional volvió a poner el foco en los riesgos de las misiones espaciales, incluso cuando todo sale según lo previsto. La cápsula de SpaceX amerizó frente a la costa de California tras un viaje marcado por el silencio de radio y las bajas temperaturas del océano.
Dos días después de tocar tierra en Jamaica, el huracán Melissa dejó una señal inesperada en el mar. Los satélites de la NASA captaron una gigantesca pluma de color azul brillante, creada no por algas sino por sedimentos carbonatados removidos desde el fondo.
La capital de Finlandia alcanzó un hito inédito en Europa al completar un año entero sin víctimas fatales por siniestros viales. El logro no es casual ni reciente, sino el resultado de décadas de planificación urbana, políticas públicas consistentes.
Australia atraviesa uno de los episodios más críticos de su historia reciente, con incendios forestales fuera de control impulsados por una ola de calor extrema y persistente. Las autoridades han declarado el estado de desastre en varias regiones.
Nuevas investigaciones científicas advierten que el acelerado retroceso de la capa de hielo de la Antártida Occidental no solo amenaza con elevar el nivel del mar, sino que también podría transformar de manera profunda la geología del continente. Tienen el potencial de generar efectos abruptos y difíciles de revertir.
Un apagón masivo afectó a decenas de miles de hogares en Berlín en uno de los momentos más sensibles del invierno europeo. La falta de electricidad expuso con crudeza la vulnerabilidad de la población ante las bajas temperaturas.
El episodio, confirmado por los servicios meteorológicos oficiales, se convirtió en una señal contundente del calentamiento acelerado del Ártico y de cómo incluso las regiones tradicionalmente frías están cruzando umbrales históricos.
Cada año los continentes pierden suficiente agua dulce como para abastecer a cientos de millones de personas. La ciencia advierte que este proceso silencioso ya está en marcha y que sus consecuencias pueden redefinir la seguridad hídrica global.
La administración de Donald Trump planea fragmentar el National Center for Atmospheric Research. Esto genera una fuerte preocupación en la comunidad científica internacional. El centro es clave para el desarrollo de modelos climáticos y meteorológicos que permiten anticipar eventos extremos.
Una nueva generación de tecnologías está cambiando la forma en que la ciencia mide la nieve en montañas y regiones frías del planeta. Radares desde el espacio y sensores láser instalados en aviones prometen datos más precisos para gestionar el agua y enfrentar un clima cada vez más extremo.
Las nuevas previsiones alertan que 2026 podría consolidar una tendencia preocupante de temperaturas globales persistentemente elevadas. El umbral de 1.4 ºC por encima de los niveles preindustriales aparece cada vez menos como una excepción.
El aumento sostenido de temperaturas extremas y humedad persistente en el Amazonas está dando lugar a un clima hipertropical que muchos árboles no pueden soportar durante períodos prolongados.